General Todo Boca, Historia Xeneize — 12/03/2007 02:45

El optimista del gol (Parte 1)

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Me dispongo a recorrer en detalles, la carrera de este jugador, ídolo de la hinchada de Boca, y que cada vez va escalando más, los escalafones en el ranking de los máximos goleadores del fútbol Argentino.

Martín Palermo comenzó su carrera como futbolista en las categorías inferiores de Estudiantes de la Plata, donde se caracterizaba por su altura, y su porte flaco. En las inferiores mantuvo fuertes duelos con los mellizos Barros Schelotto. Debutó en primera división con 18 años, el 5 de julio de 1992, en un encuentro frente a San Lorenzo, partido que terminó sin goles. Pero a Martín le costó mucho tiempo asentarse. Eran tiempos tormentoso para el pincha, ya que en esa temporada, descendió a segunda división. Justo antes de descender, Palermo pudo convertir su primer gol en primera, en un 3-0 frente a San Martín de Tucumán.

A pesar del descenso, las cosas se pusieron más difíciles para el goleador. Había llegado a dirigir al equipo Miguel Angel Russo, quién decidió no tenerlo en cuenta, por lo que Martín decidió irse a prestamo a San Martín de Tucumán. Pero diferencias económicas entre los clubes, y un problema con el libro de pases, hizo que Martín se la quedará peleando en el pincha. Tras el ascenso de Estudiantes, y con la llegada del “Profe” Cordoba, Palermo comenzó a tener chances, y no las desaprovecho. Fue el goleador del equipo en esa temporada, marcando la nada despreciable cifra de 16 goles. La temporada siguiente fue talvez la temporada que lo llevo a la fama al “Loco”. Fue la figura en cancha de River, en un partido que terminó con victoria de Estudiantes por 3-2, con dos goles de él, y también convirtió los dos goles que sirvieron para la victoria frente a Boca, en la Bombonera. Sin duda, ese último partido, fue el que lo catapulto directo hacia el club de la Rivera (aunque hay que destacar que Diego Maradona siempre lo pidió junto a los mellizos Barros Schelotto).

La llegada de Palermo, coincidó con la llegada de Héctor Veira a Boca, quién no dudo en ponerlo de titular. Sin embargo, los primeros partidos suyos, no fueron lo que se esperaba de él. Pero con el correr de los partidos los goles suyos comenzaron a aparecer, y fue una de las piezas claves para la consecusión del subcampeonato. Encima, para comenzar su romance con la hinchada, convirtió el gol de la victoria en un 2 a 1 frente a River.

Pero su momento de gloria comenzó con la llegada de Carlos Bianchi al club Xeneize, y su decisión de “arreglarse con lo tenía”. Y decidió que su delantera sería compuesta por Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto. Esa apuesta le salió perfecta a Bianchi, además de lograr el bicampeonato, y un récord de 40 partidos invicto, Martín Palermo fue el goleador del torneo Apertura, convirtiendo 20 goles, récord en torneos cortos, cifra que todavía no pudo ser superada. Además convirtió 12 goles más en el Clausura.

Sin dudas, era el momento para que Palermo fuese a la selección. Marcelo Bielsa lo llamó para integrar el plantel que disputaría la Copa América, en un equipo donde había muchos jugadores del ámbito local. El comienzo del equipo fue bueno, con gol de Martín incluido. Pero al partido siguiente llegó la noche fatídica. En el encuentro contra Colombia, falló tres penales, siendo un record (negativo) todavía no superado en el fútbol mundial. Aunque después convirtió frente a Uruguay, el equipo quedó eliminado en cuartos de final frente a Brasil. Talvez este mal paso, marcó para siempre su relación con la selección.

Sin embargo, siguió metiendo goles con Boca en el Apertura ’99, torneo en que parecía que iba a romper su propia racha goleadora (convirtió 14 goles en 13 partidos). Pero en el partido frente a Colón, sufrió la rotura de los ligamentos cruzados, que lo dejó afuera de las canchas por seis meses. Sin embargo, lesionado y todo, logró meter su gol número 100 en Primera División.

Su ausencia se hizo notar en Boca. Aunque hicieron sus goles, Antonio Barijho y el “Chango” Moreno no podían hacer olvidar al Titán. El equipo de la Rivera, había llegado a los cuartos de final de la copa Libertadores, y su rival era River. El partido de ida en el Monumental había terminado con victoria 2 a 1 para los locales. Pero por los medios comenzó a circular que en caso de necesidad, en el partido de vuelta, Bianchi lo pondría a Palermo. El por entonces técnico de River, el “Tolo” Gallego, ironizó sobre la situación y declaró: “Si Bianchi pone a Palermo, yo lo pongo al Enzo”. En al vuelta, Boca vencía a River por 1-0, y necesitaba un gol para llegar a las semifinales, y Bianchi se jugó y lo puso a Martín. Enseguida llegó el gol de penal de Riquelme. Pero el clímax del partido no había llegado todavía. Un jóven Seba Battaglia hizo una excelente apilada por la izquierda, y se la paso a Palermo que estaba adentro del área. Martín giró como en cámara lenta, y colocó la pelota al lado del palo. Gol.La Bombonera estalló, todos se volvían locos, se emocionaban, los jugadores corrían a abrazar a Palermo, quién rompió en llanto, y se fundió en un abrazo con Carlos Bianchi. Sin dudas, había vuelto.

    Continuará…
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