Inauguramos esta nueva sección del sitio, dedicada a revivir las noches más gloriosas de la Historia Xeneize. En este primer turno, toca el que es talvez el partido más trascendente que disputo Boca en sus últimos años: La Intercontinental ante el Real Madrid.

Lo que costó llegar a Japón. Boca había ganado la Copa Libertadores venciendo al Palmeras en penales en una final muy emocionante y coronando como héroe al gran “prócer” Oscar Córdoba. Pero el camino para ganar esa copa no había sido nada llano: Carlos Bianchi no contó con Palermo en buena parte de esa copa, porque estaba recuperándose de su lesión. También los episodios para la historia se configuraron en esa Libertadores: el gol de Palermo en cámara lenta en la goleada ante River, o el histórico cabezazo de Samuel en el Estadio Azteca para pasar a la final.
La lejanía de la Libertadores hizo que Bianchi vaya armando el equipo en el Torneo, pero como todos sabían, con uno ojo en Japón y otro en el torneo local. Palermo se mostraba totalmente recuperado de su lesión, Riquelme estaba inspirado, y el Chelo Delgado pasaba por un gran momento en lo futbolístico. Días antes de ir a Japón, Boca venció a Talleres y dejó el torneo casi ganado.
No fue nada simple el viaje a Japón. Un viaje de más de 24 horas, con escalas en aeropuertos, lo que genera un altísimo cansancio en los jugadores, además de tener que acostumbrarse posteriormente al cambio horario en el país nipón. Luego de varios días de entrenamientos, el equipo parecía encaminado: Córdoba, Ibarra, Bermúdez, Traversa, Matellán, Battaglia, Serna, Basualdo, Riquelme, Palermo… y…

Esa era la cuestión. Quién acompañaba al Titán. Algo que podría solamente intrigar a la prensa. Pero empezó a repercutir dentro del plantel, que estaba dividido en dos grupos: el de Riquelme que apoyaba al Chelo y el de Palermo que quería jugar con el Guille. La situación (según se comentó) llegó a estar bastante caldeada, pero apareció Abbondanzieri, quién con sabias palabras dijo “muchachos, que decida Bianchi, nosotros tenemos que tirar para un mismo lado”. Finalmente Bianchi se decidiría por el Chelo Delgado.
Y todavía no hablamos del rival: el Todopoderoso Real Madrid. El club merengue venía de vencer al Valencia de Héctor Cúper en la final de la Champions League, y quería hacer doblete en esta competición tras vencer el año anterior al Vasco da Gama. Un equipo repleto de estrellas, entre los que se encontraban Casillas, Geremi, Hierro, Raúl, Makelele, Roberto Carlos y siguen las firmas.

Pero como dicen, los partidos hay que jugarlos. Y en la noche japonesa del 28 de noviembre, Boca siguió escribiendo su propia historia. Sorprendió al Real Madrid desde el comienzo del encuentro. Todos los jugadores estaban metidos en el partido. Y a los dos minutos, el Chelo Delgado se escapó por la izquierda, y tiro un centro para que Palermo la empuje de zurda ante la estirada de Casillas. Gol de Boca y baldazo de agua para el Madrid.
Los españoles se fueron para arriba y trataron de buscar el empate. Pero de un corner a su favor, la pelota le llegó a Riquelme, que casi desde su propia área le metió un impresionante pase a Palermo, que le gano en velocidad a Geremi y definió nuevamente ante la salida de Casillas. 2-0 y sorpresa para todo el mundo. Ni el más creído apostador hubiese apostado por lo que se estaba viviendo. Lo decía la cara de Fernando Hierro: estaban siendo totalmente superados y sorprendidos por Boca.
El Real Madrid comenzó a levantar, por peso propio y de sus jugadores. Roberto Carlos apareció en toda su magnitud y avisó con un bombazo que se estrelló el en poste. Y en una jugada similar a la del poste, el brasileño clavó el 1-2 para su equipo. Parecía que el Madrid se venía con todo, pero empezó a aparecer Juan Román Riquelme.

Román les enseño a los españoles lo que es pisar la pelota. Manejó la esférica por toda la cancha. La pisó, la amasó y la cuido. Makelele no lo pudo agarrar en todo el partido. Geremi sentía pura impotencia y no paraba de hacerle faltas. Con fútbol y tenencia Boca empezó a sacarlo a los merengues del partido. Y el marcador pudo aumentar a favor de los xeneizes, pero el arquero Casillas, sacó un impresionante tiro libre de Román.
Los primeros minutos de la segunda mitad encontraron la misma situación. Riquelme la manejaba como quería, ante la impotencia de la defensa blanca. Y nuevamente Román hizo lucir a Casillas tras un tiro libre. Todo esto fue un clic para el Madrid que empezó a presionar y a generar chances, metiendo a Boca atrás. Figo comenzó a ser peligroso. Oscar Córdoba se vio obligado a mandar al corner un centro del portugués que se le metía.
Daba la sensación de que el Madrid tenía el gol por llegar, pero no podía dar la puntada final. Y así transcurrió el resto del tiempo, hasta que el árbitro Colombiano Oscar Ruiz dio el pitido final, para que Boca se consagrase campeón intercontinental por segunda vez en su historia. Para que Palermo sea el héroe, para que Riquelme sea la magia, para que Bianchi sea el ideólogo. Para que todo el pueblo de Boca, goce de la alegría de ser hincha de Boca…





voka puto
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YO ERA RE CHIKITO NI VI EL PARTID O = AHORA CONOSKO AL A PRIMA D ROMAN = BOCA RE PIOLA
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