
Primer partido del año para Boca Juniors. Justamente ante uno de los equipos que le dio batalla hasta el final en la lucha por el título, que finalmente quedaría en manos del conjunto dirigido por Carlos Ischia. Claro estaba, no era tomado como una revancha ya que ambos equipos, sobre todo el xeneize, prescindía de sus principales figuras de cara a este encuentro, y colocaba a todos jugadores que habían tenido pocos minutos la pasada temporada.
Se notó desde el primer minuto una clarísima superioridad de Boca; aunque nunca definió la amplia cantidad de situaciones que dispuso para abrir el marcador. Pablo Mouche fue uno de los puntos altos del partido, desbordando por ambas bandas y hasta llegando a definiciones frente al portero rival, Centeno. Eso sí, marró todas las oportunidades que tuvo y en muchas ocasiones fue egoísta. Además, Ezequiel Muñoz y Álvaro González jugaron un muy buen partido y mostraron que pueden ser tenidos en cuenta para el recambio. Vale destacar también la seguridad que mostró bajo los tres palos Josué Ayala, los ataques de Noir hasta antes del cambio y algunas pinceladas de Damián Díaz.

La mala del partido fueron las lesiones: Ricardo Noir y Facundo Roncaglia debieron abandonar el terreno de juego por golpes durante el primer tiempo. El veloz delantero salió antes de la media hora de juego por un duro golpe al caer en el área visitante; mientras que el defensor sufrió un esguince de tobillo. En su lugar ingresaron dos debutantes: Gabriel Rodríguez y Gastón Sauro.
Punto importante para Boca que demostró que tiene recambio y que con los suplentes puede plantar cara a cualquier equipo. Si bien el equipo de Ischia pudo haber conseguido la victoria, teniendo en cuenta que el rival presentó gran parte del equipo titular, el empate no está para nada mal.














