Boca sufrió muchos inconvenientes a lo largo del torneo y terminó padeciendo los problemas internos. La gran cantidad de lesionados conspiró con el armado del equipo.
Las gestiones exitosas, en su gran mayoría, deben darse en un marco de armonía. Tras el desbande en el plantel en el fin del ciclo Ischia, Boca buscó en Alfio Basile el orden que necesitaba para volver a encausar la máquina. Sin embargo, con el torneo Apertura casi consumido, los resultados fueron totalmente decepcionantes.
A diferencia del éxito del ciclo del 2005 y 2006, la gestión 2009 de Basile nació malparida por la dura crisis económica que atrevesó el club (en pasado, según Ameal). No obstante, el problema financiero no fue obstáculo para que el club consiguiera los refuerzos que el DT pretendía, a pesar de que ahora se diga que Basile “no quería a esos jugadores”.
Luego de una gira positiva pero cansadora, el equipo tuvo un mal arranque de torneo. No hubo “equipo de memoria” que salvara el mal rendimiento de Boca. La derrota con Godoy Cruz hizo tocar fondo al equipo y desató una ola de problemas.
El sol pareció asomar tras el triunfo ante Vélez; la bienvenida comunión entre Palermo y Riquelme mostraba el ejemplo para los díscolos dirigentes, los dos referentes más importantes limaban las asperezas en la cancha, dándole sonrisas a Boca, aunque sea por unas fechas.
Pero la lesión de Riquelme fue el detonante. Se sumó a una larga lista de averiados (Ibarra, Paletta, Medel, Morel, Battaglia, Mouche, Noir, Cáceres), que fue creciendo semana a semana (¿No habrá sido la extenuante gira el problema?).
La derrota con Central marcó el principio del fin y la desaparición completa de la armonía requerida. Dardos entre Bianchi y Macri, críticas al presidente Ameal pidiendo el adelantamiento de las elecciones, intromisión de algunos políticos en la vida del club y la enardecida pelea entre los dirigentes, fueron hechos que saltaron a la vista de todos con la nueva racha negativa.
En lo futbolístico, ni la aparición del individual Gaitán (lo mejor del semestre) pudo remediar a este pálido Boca, cuyos refuerzos decepcionaron. Palermo, el hombre gol, inasistido, un once inicial nuevo domingo a domingo y un arquero inseguro dejaron sin chances al equipo que todavía intenta conducir Basile.
El futuro no es alentador. El entrenador pretende refuerzos que el club no lo dará si no se clasifica a la misión imposible llamada Copa Libertadores. La pelea dirigencial amenaza con tener una nueva batalla. Algunas fuentes indican que Bianchi podría dejar su cargo a fin de año. Es oportuno reiterar: el futuro no es alentador.
- LG era cábala para Ameal
Mientras la gente del club protestaba por la nueva camiseta con el logo rojo y blanco, el presidente Ameal aclaraba: “Con este el sponsor oficial, ya ganamos los dos primeros partidos”, tomando como cábala al logo de LG. ¿Qué dirá ahora el presidente de Boca?

















Buena nota, pero a no olvidarse de los horrores defensivos de este equipo (Cáceres, Ibarra, etc.)…
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Que miseria – cantaria la Mississippi –
Que miseria de futbol
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El pato ya no ataja ni el colectivo
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