El 24 de mayo del 2000, Boca le ganaba 2-0 a River y clasificaba a las semifinales de la Copa Libertadores. Sin embargo, faltaba la frutilla del postre. A poco del final del encuentro, Martín Palermo regresó a las canchas tras muchos meses de inactividad por su primer lesión en la rodilla.
“Si Bianchi lo pone a Palermo, yo lo pongo al Enzo”, declaró Gallego, el entrenador de River en la previa del partido. A los 13 minutos de su ingreso, fue precisamente Palermo quien marcó el mítico 3-0 que desató la locura y la emoción de todo el estadio. Disfrútenlo, con la magia de Víctor Hugo Morales en el relato:





NO ME IMPORTAN LOS DEDITOS PARA ABAJO.
MARTIN Y BOCA FELIZ DIA DE LA PATERNIDAD.
GRACIAS DIOS POR CREAR A ESTE JUGADOR Y QUE ESTE EN MI BOCA JUNIORS.
PALERMISTA HASTA LOS HUESOS.
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me encanta ese caño que tiro riquelme es el mejor 10 de todo el mundo y palermo gran jugador
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