El equipo de Diego Maradona le ganó 2-0 y se clasificó a los octavos de final, donde enfrentará a México. Demichelis abrió la cuenta y el gran Martín Palermo puso cifras definitivas.
Resulta paradójico recordar que una selección que había ganado sus dos partidos previos, uno por goleada, tenía chances de quedar afuera. Argentina tenía mínimas, pero ciertas, posibilidades de no continuar en el Mundial. Un verdadero despropósito si se tiene en cuenta la gran diferencia de nivel que mostró ante sus rivales.
Sin embargo, ante una Grecia necesitada de un triunfo para alargar su vida en el torneo, el conjunto de Diego Armando Maradona reafirmó las credenciales obtenidas en los dos primeros encuentros, aunque con Messi como capitán y con actores diferentes como Otamendi, Clemente Rodríguez, Bolatti, Milito, Agüero, Palermo, entre otros.
Durante gran parte del desarrollo del encuentro, el equipo griego se refugió en su campo y tomó una postura ultra defensiva. Argentina mantuvo la posesión y tuvo varias ocasiones de gol, pero el arquero Tzorvas respondió muy bien.
Con un clarísimo dominio argentino y sólo algún peligro aislado provocado por Samaras (con flojas respuestas de Demichelis), el primer tiempo se despidió sin goles.
El comienzo del complemento fue similar a la primera parte, Grecia parecía conformarse con mantener su valla invicta, a la espera de resultados balsámicos que nunca llegaron en el partido de Corea – Nigeria.
Argentina insistía pero no tenía la claridad necesaria para superar a un cerrojo defensivo compuesto por casi nueve jugadores, en el que las patadas a Messi eran moneda corriente.
Maradona hizo ingresar a Javier Pastore (entró por Agüero) y volvió a acertar a la hora de las variantes. El volante del Palermo clarificó el circuito colectivo y creó una interesante sociedad con Messi. El gol parecía asomar tras un remate de Bolatti que tapó casi de milagro Tzorvas.
Pero finalmente llegaría la apertura del marcador y nuevamente con la pelota parada como génesis. A los 76 minutos Demichelis, luego de un rebote, fusiló al arquero griego y convirtió el 1-0.
Inmediatamente tras el gol, el DT argentino hizo ingresar a Martín Palermo por Diego Milito. Y el hombre de la película, de los milagros y las hazañas, el mito viviente, escribió un nuevo capítulo cinematográfico. A un minuto del final, Messi generó una buena jugada, remató y, ante el rebote de Tzorvas, Palermo clavo con un preciso derechazo el 2-0 final, que detonó una serie de abrazos emotivos al gran delantero, que ratificó su presencia goleadora y le colocó la frutilla al triunfo argentino.
La selección argentina de este Mundial representa como ninguna en muchos años a la identidad futbolística nacional. Juega bien y quiere ganar. Por ahora lo logra. Ahora llegó la etapa de la muerte súbita y México será el primer escollo, el domingo.













Palermooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!