El ídolo vuelve. La maldita rodilla ha dejado de afectarlo. En La Boca el contador cada vez marca menos segundos para que la magia, seguramente intacta, siga desperdigándose por la gloriosa Bombonera.
Lamentablemente y a pesar de todos los hinchas xeneizes, el regreso de Juan Román Riquelme no se dará en el marco ideal. Se integrará a un equipo que juega realmente mal, que no ha logrado despegar a lo largo del torneo y que pide a gritos la presencia del brillante crack de Don Torcuato.
A pesar de la presión para adelantar su vuelta, Román tomó seriamente la recuperación de su lesión. Hoy ya está pleno y luego de semanas de intenso trabajo, Argentinos Juniors sería el rival para volver a vestir la 10 xeneize.
Sin olvidarse de la excelsa calidad de nuestro ídolo, habrá que ver cómo Román se incopora a este equipo, que plantea un sistema diferente al que Boca está acostumbrado y que a pesar de haber probado con varios intérpretes, no ha logrado un buen rendimiento.
La ilusión siempre está. El retorno del rey invita a ello. Su calidad permite imaginar que Boca encontrará ese cerebro que le falta para asistir a los grandes jugadores que posee, como Lucas Viatri, Cristian Chávez o Martín Palermo. Grandísimos jugadores, pero ninguno con la claridad mental y estratégica de Riquelme, dueño de un estilo inigualable.
Potenciar y revalorizar. Román no sólo deberá rendir individualmente, su misión también estará ligada a ayudar a recuperar el nivel personal de los jugadores xeneizes, con actuaciones realmente muy flojas, como Jesús Méndez o Pablo Mouche.
Serán muchas misiones para un sólo hombre. Pero Juan Román Riquelme despierta la confianza del hincha de Boca, que aunque los resultados no sean óptimos, volverá a disfrutar su talento dentro del terreno de juego.













