
Hace un año, cuando los dirigentes le armaron un nuevo equipo a Claudio Borghi, nunca imaginaron que doce meses después iban a estar decidiendo de quien se desprenderían.
En el aspecto defensivo, en julio de 2010 Boca incorporó a Christian Cellay, Juan Manuel Insaurralde y Matías Caruzzo. Actualmente, hay mucha discusión interna sobre cuáles de los tres centrales adquiridos en su momento deben continuar en el equipo. Las últimas versiones indican que dos de ellos abandonarían el plantel.
El que tiene más chances de irse es Cellay. El ex Estudiantes dejó mucho que desear en la institución. Como stopper, cuando estuvo Borghi, no rindió; de central, quedó relegado y cuando debió ser un bombero y ocupar el lateral derecho, su rendimiento también fue malo. Para colmo, en este semestre fue perseguido por las lesiones. Es, con certeza, la decepción más grande de la dirigencia. Había comenzado muy bien en el club, todos le reconocían una vocación de liderazgo muy fuerte e inquietante. Incluso se lo menciona como el autor de una frase picante, dirigida a los caudillos del plantel: “Acá se acabó el tema de Riquelme y Palermo, este es un equipo nuevo”.
Con Insaurralde la cuestión es distinta. Si bien se critica mucho su brusquedad en la cancha (está siempre al borde de la expulsión), su rendimiento ha sido netamente superior al de Cellay. Con su 1.88 m. aporta mucha altura defensiva, un déficit que padece el xeneize.
Caruzzo, el más técnico de los tres, sería el que menos chances tiene de irse del equipo. Cuando Claudio Borghi estuvo al frente, el ex Argentinos ocupó el lugar de líbero, su posición predilecta, y su desempeño fue muy satisfactorio. Este año, al pasar a jugar de primer marcador central decayó su nivel, pero aún así sigue teniendo el voto de confianza de la dirigencia y de Falcioni.
Por último, además de pensar en la soñadora vuelta de Walter Samuel, en Boca saben que en julio regresará al club Facundo Roncaglia, a préstamo en Estudiantes de La Plata, quien aportará más variantes para la conformación defensiva.
- Los datos
En 2010, por Cellay, Boca le pagó 2.000.000 de dólares y la cesión de Roncaglia a Estudiantes por el 50% del pase. En el caso de Insaurralde, el xeneize abonó 1.800.000 dólares por el 80%; por Caruzzo, Argentinos percibió 2.500.000 dólares por la totalidad del pase.











