Boca sabía que, luego del partido contra San Martín en San Juan, tendría, por primera vez en mucho tiempo, una semana entre un cotejo y otro. Pero también era consciente que luego de eso, volvería el trajín de los viajes y los partidos cada tres días.
En un semestre superpoblado, Boca enfrenta el desafío de mantener el buen pie en las tres competiciones sin sufrir bajas significativas. Para el receso invernal falta mucho, y en lo que va de las competencias, el técnico ya sufrió varias bajas por fatiga o lesiones musculares. Cvitanich, Rivero, Blandi, por citar sólo algunos de los nombres que debieron perderse partidos por contracturas o adversidades por el estilo.
Boca tendrá que enfrentar nada menos que nueve partidos en poco más de tres semanas. Este domingo 25 enfrentará a Lanús, en La Bombonera, por la séptima fecha del Clausura. El jueves 29 recibirá a Arsenal por Copa Libertadores; el 1 de abril viajará a La Plata para medirse con Estudiantes; esa misma semana figura en programa el partido de Copa Argentina contra Olimpo o Excursionistas, para el miércoles 4. El domingo 8 recibe a Argentinos por el torneo local, el miércoles 11 viaja a Brasil para enfrentar a Fluminense y el 15 visita a Tigre en Victoria. Esa misma semana enfrentará a Zamora en La Boca, el 18 de abril. Por último, cuatro días más tarde visitará a Belgrano en Córdoba.
En síntesis, Boca tiene un calendario demencial por delante. La única bala de plata de la que dispone Falcioni es la de posponer el partido de Copa Argentina para el 25 de abril. Así, el Xeneize lograría tener una semana libre entre el partido contra Estudiantes de La Plata y Argentinos Junios. El pedido ya está realizado y resta esperar si el comité organizador da lugar o no a la petición de Boca.












