El xeneize igualó 1-1 ante Olimpo durante los 90 minutos de juego pero lo venció 11-10 en una apasionante definición por penales. Mouche fue la figura de la noche, marcó el gol y convirtió el penal decisivo. El equipo de Falcioni clasificó a cuartos de final de la Copa Argentina y se medirá con Rosario Central.
Sufriendo hasta el último momento, pero festejando en el final, Boca sigue en carrera en la tercera competencia del semestre. El equipo de Julio César Falcioni superó, en el increíble marco catamarqueño, futbolísticamente (sobre todo en el segundo tiempo) a Olimpo de Bahía Blanca pero no logró plasmarlo en el marcador.
La primera parte quedó para el olvido. Ninguno de los dos equipos pudo sobresalir de la mediocridad y así se generó un verdadero bodrio. Recién en los últimos minutos, Boca pareció despertarse y tuvo una ráfaga de ocasiones de gol que Ibañez, el 1 de Olimpo, se encargó de despejar.
El complemento mostró un partido completamente diferente. Boca creció claramente en el terreno de juego y empezó a marcar diferencias ofensivas ante el conjunto de Bahía Blanca. Con un Mouche inspiradísimo, el xeneize merodeaba el gol desde el inicio de la segunda parte. La apertura del marcador llegó a los 15 minutos y fue justamente Mouche el que puso el 1-0, tras una gran gambeta y definición cruzada.
Cuando el xeneize estaba más cerca del segundo que Olimpo del empate, llegó el golpe para Boca: Rivero le cometió penal a Laso y Rolle lo canjeó por gol, igualando el partido.
El equipo de Falcioni fue por la victoria pero chocó sucesivas veces con el arquero Ibañez. La suerte estaba echada. El ganador se decidiría por penales. Allí comenzó una maratónica definición. Sosa e Ibañez arrancaron atajándole los remates a Rolle y Chávez. Mouche, Caruzzo, Araujo, Blandi, Sauro, Insúa, Sánchez Miño, Ruiz, Sosa y Benavídez convirtieron en la primera tanda para Boca. Franzoia, Mancinelli, Vega, Musto, Bareiro, Villanueva, Díaz, Litre, Ibáñez y Parnisari marcaron para Olimpo. Sorprendía la calidad de ejecución de los remates, muy precisos.
En el comienzo de la segunda tanda, Rolle y Chávez… ¡Volvieron a fallar! Andrés Franzoia fue quien rompió la regla y tiró afuera su penal. Pablo Mouche quedó con la definición en sus pies y con un fuerte zurdazo cruzado marcó el penal decisivo y se adueñó de todos los flashes.












