El xeneize le ganó 3-2 en Chile a Unión Española. Juan Román Riquelme, autor de un tanto, fue la figura del partido. Insaurralde y Mouche convirtieron los otros tantos de Boca. Pineda y Jaime descontaron para el local. En la próxima fase, el ganador de Internacional y Fluminense será el rival.
A diferencia del partido de ida, Boca superó a Unión Española desde los primeros minutos. Ya no funcionó el factor sorpresa con el que el equipo chileno había desconcertado en algunos pasajes del encuentro anterior a Boca. No obstante, los dirigidos por José Luis Sierra mantuvieron la dinámica ofensiva en la zona decisiva del terreno.
En el inicio del partido, el xeneize atacaba bien pero dejaba dudas en defensa. Unión Española sufría demasiado los envíos aéreos de Boca, esencialmente los provenientes de pelotas paradas. Schiavi e Insaurralde, los faros xeneizes, tuvieron sus chances.
Con el partido emparejado, Boca encontró en su as de espadas la llave para la apertura del marcador. A los 25 minutos, Riquelme ejecutó un tiro libre con un pase matemático, perfecto, que le permitió a Insaurralde poner el 1-0 con un fuerte zurdazo.
Los cánticos de los miles de hinchas de Boca que viajaron se hacían oír en el recinto chileno. Unión Española, apremiado por el resultado, avanzó en el terreno. La defensa de Falcioni mejoró y se afirmó. Pero el conjunto chileno tuvo dos chances clarísimas en los últimos minutos de la primera parte. Primero, Orion despejó un cabezazo de Olarra y minutos después nuevamente el arquero xeneize le tapó una media vuelta a Jaime.
Con el ingreso de Sosa por Roncaglia, Boca arrancó el complemento ante un rival agresivo. Pero el golpe de gracia llegaría a los 4 minutos, tras un pelotazo, Riquelme aprovechó una falla de la defensa rival, sacó a pasear al arquero y le cedió el 2-0 a Mouche. El propio Mouche tuvo dos chances para aumentar la cuenta pero falló en la definición. Unión Española se metió en el partido con un golazo de Pineda, tras un disparo inatajable para Orión.
Lo mejor estaba por llegar. Con el equipo chileno lanzado al ataque, a los 22 minutos, Riquelme quedó sólo por la izquierda, encaró, gambeteó a tres rivales y con un derechazo cruzado marcó un antológico tanto, su gol número 23 en la Libertadores. La estela de Riquelme dejó un recuerdo muy vivo: su mejor versión, la del 2007.
Y a pesar que la fascinación por el talento de Riquelme era motivo suficiente para dar por terminado el encuentro, Unión Española consiguió un penal al minuto del golazo. Orion lo atajó en primera instancia pero Jaime aprovechó el rebote y puso el 3-2.
Lógicamente, esa desenfrenada vorágine no se mantuvo en los minutos posteriores a los dos goles. Unión Española siguió atacando y exigiendo a un segurísimo Agustín Orion. Pero la clasificación estaba consumada.
Sin olvidar algunas claras fallas defensivas, Boca dejó una muy buena imagen tras el triunfo en tierras chilenas. Su figura, Riquelme, brilló en todo su esplendor y abrió de lleno las puertas para la gesta de la ilusión de alzarse nuevamente con la Copa Libertadores.












