Fue el regreso soñado. Al término del primer tiempo, Julio Falcioni sacó a Emiliano Insúa y mandó a Lucas Viatri a las canchas tras siete meses de inactividad. La parcialidad Xeneize lo recibió con aplausos y ovaciones y el goleador respondió: sobre los 23 minutos del segundo tiempo, eliminó a su marca con una finta impensada y sacó un potente remate de volea que dejó sin posibilidades a Sebastián Saja.
El protagonista de la historia expresó las sensaciones que le dejó la conquista: “El de arriba me iluminó un poquito. Fue un gol que me sirve mucho en lo anímico, me trae recuerdos, como las cosas duras que pasé”. El 16 de octubre de 2011, cuando Boca recibía a Belgrano en La Bombonera, Viatri fue a buscar una pelota sobre el sector izquierdo. Un movimiento desafortunado lo hizo caer y ante los gritos de dolor se temió lo peor, que se confirmó a los pocos minutos: el delantero había sufrido una rotura del ligamento de la rodilla izquierda. La recuperación, por supuesto, no fue sencilla: “Hubo días en los que no me quería levantar”, reconoció Viatri en la etapa final de la rehabilitación.
El domingo pasado volvió a vestir la azul y oro. Disputó 45 minutos en la Reserva, ante Vélez. El miércoles, completó 84 minutos frente a Arsenal de Sarandí y marcó un gol de cabeza. Hoy volvió a la Primera, y tras abrir un partido cerrado con una maniobra soberbia, no paró de agradecer: “Es para toda la gente de Boca que siempre me alienta”, definió, al tiempo que también mostraba su gratificación hacia los médicos del club.
El Clausura entra en su recta final. El miércoles Boca buscará meterse en las semifinales de la Libertadores. Se sellan las últimas llaves de la Copa Argentina. Justo en un momento clave, donde se empiezan a definir los frentes de competencia, Julio Falcioni recupera uno de los soldados más valiosos del plantel. Como si no alcanzaran los buenos desempeños de Silva, Cvitanich, Mouche o Blandi, Lucas Viatri está de vuelta.












