El Xeneize estuvo muy sólido y el Diez, lapidario para Godoy Cruz: repartió asistencias a Insaurralde, Cvitanich y Mouche para que Boca lo aplaste 3 a 0 y se mantenga como único líder, a tres fechas del final.
El equipo de Julio César Falcioni se hizo de tres puntos fundamentales en la carrera por quedarse con el Torneo Clausura. Con la inyección anímica que provisionó la derrota del escolta Newell’s frente a San Lorenzo de Almagro y el empate de Tigre, Boca saltó al terreno de juego con un objetivo claro: debía ganar para desprenderse de sus rivales más inmediatos, y lo hizo. Ahora lidera con tres unidades de ventaja sobre su más inmediato perseguidor, Tigre, que tiene 29 puntos, contra los 32 del Xeneize. Sin embargo, Arsenal de Sarandí podría alcanzar los 31 si el lunes vence a Estudiantes en La Plata. 
El primer tiempo mostró a un Boca profundo. Con Riquelme inspirado, Mouche ágil y vertical y Cvitanich con ánimos de volver al gol, los de Falcioni manejaron tanto la pelota como las situaciones de peligro. A los tres minutos, Clemente Rodríguez enganchó dentro del área, pero definió exigido y su remate se perdió por la línea final. Apenas dos minutos más tarde Cvitanich estrelló su disparo en un defensor. Boca, sólido y vertical, insistía y el gol estaba al caer. A los 13, Riquelme envió un centro perfecto al corazón del área a la salida de un tiro libre desde el sector derecho, y Juan Manuel Insaurralde anticipó en el aire a Ibáñez para mandar la pelota al fondo de la red e iniciar así el camino a la goleada.
El gol no hizo reaccionar a Godoy Cruz. Lejos de ello, Boca continuaba manejando la pelota y generando peligro en el arco del Tomba. Sobre el cierre del primer tiempo iba a llegar el premio a la insistencia: a los 42 minutos, Mouche echó un buen centro para la entrada de Riquelme por el segundo palo, que durmió la pelota y con el arco a su merced, deslizó un toque brillante entre el arquero y el defensor del Tomba y Cvitanich sólo tuvo que empujarla.
La tranquilidad del 2 a 0 a favor mostró a un Boca más relajado, que le prestó la pelota a los mendocinos. Aún con el control del balón, Godoy Cruz nunca le encontró la vuelta al partido. Un remate de Villar que picó cerca del palo izquierdo de Orión fue lo más trascendente del Tomba. Rivero, de buen partido, debió salir en el complemento por una fuerte entrada de Villar. Chávez ingresó en su lugar, buscando aún más dinamismo.
Boca manejó el partido a su antojo y pudo estirar con Mouche: Franco Sosa envió un pelotazo largo, el delantero picó en soledad y se perdió un gol increíble tras eludir a Ibáñez. El delantero iba a tener su revancha, una vez más, gracias a Juan Román Riquelme. El capitán recibió recostado sobre la izquierda y metió un nuevo pase entre líneas. Mouche, en clara posición adelantada, controló y resolvió rápido frente al arquero.
Boca cerró una actuación sólida en todas las líneas: con un excelente trabajo de Insaurralde, más la seguridad habitual de Schiavi; con un mediocampo que anuló el juego de los del Turco Asad y con un Riquelme demoledor, que metió tres asistencias para que Boca sea único líder del campeonato y sueñe con la chance de quedar a tres puntos de ventaja con apenas nueve en juego.












