El conjunto paulista se consagró campeón de la Copa Libertadores 2012 tras imponerse 2-0 en el partido de vuelta. Emerson, marcó los dos tantos. El xeneize jugó mal, se mostró cansado y no encontró el rumbo en todo el partido.
Fue un partido desolador para Boca, casi de principio a fin. El equipo conducido por Julio César Falcioni jamás le encontró el ritmo al desarrollo del juego. Corinthians, fue efectivo siguiendo su lógica utilitaria: reventarla en el fondo, marcar y presionar a Riquelme.
Ambos equipos protagonizaron una final de muy bajo vuelo. Al xeneize se lo notó cansado, carente de dinámica. Sólo con su orden, el equipo paulista lo superaba en el terreno de juego. Para colmo, en la mitad del primer tiempo, Boca sufrió la lesión de Agustín Orión por un golpe en la rodilla. Sebastián Sosa ingresó en su lugar.
Boca generó una sola ocasión de gol en todo el partido, un cabezazo de Caruzzo que tapó Cássio en el complemento, con el encuentro 1-0. Lejos de la habitual elaboración de los equipos brasileños, el gol de Corinthians fue producto de una pelota parada, un rebote, un taco y la definición rápida de Emerson.
Cuando el xeneize se predisponía a buscar el empate, con cambios en el equipo (ingreso de Cvitanich por Ledesma), llegó el golpe final: Schiavi cometió un grave error, le regaló la pelota a Emerson, que no falló en el mano a mano y sentenció el 2-0.
No había forma de ganar el partido para Boca. Con rendimientos individuales muy bajos y sin conexión colectiva, el equipo aguantó la agonía hasta que el árbitro Roldán decretó el final y oficializó la conquista de Corinthians. Boca se calzó la medalla del segundo puesto y observó, con mucho dolor, los festejos ajenos.












