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En Brasil, casi todas las hinchadas de los equipos grandes usan los ritmos de los cantitos de la 12 y las otras barras xeneizes.

[youtube=http://br.youtube.com/watch?v=IlMM5c5Noho]

La hinchada del Internacional canta “Otra Vuelta”, la del Cruzeiro canta “Boca, mi buen amigo” y varias otras hinchadas en Brasil cantan El clásico “Dale Bo…”. Cada una tiene sus propias letras, claro (Boca, mi buen amigo es “Cruzeiro, club querido” en portugués), pero lo cierto es que la hinchada de Boca es un ejemplo en Brasil. Aunque muchos de los ritmos no sean originales, se sabe que muchos fueron llevados a las populares por la hinchada azul y oro.

Acá muy pocas son las hinchadas que entienden el concepto de “empezar antes del minuto 1 y terminar después del 90”. Muchas se callan siempre el equipo recibe un gol, otras simplemente se quedan calladas la mayor parte del tiempo y empiezan a alentar cuando tienen la pelota y cruzan la mitad de cancha. Y después se vuelven a sentar.

Por eso son tan admiradas y copiadas las hinchadas argentinas. El Grêmio fue el primer equipo brasileño en que su hinchada instituyó “la avalancha” para festejar los goles. Y no hace mucho, 5,6 años como máximo. Empezó con una barra titulada “Alma Castellano”, inspirada en las hinchadas argentinas.

Pero los cantitos creados por los que siguen a Boca a todas partes se hicieron famosos en las varias partidas por la Copa que Boca vino a jugar por estas tierras y dejó a todos callados escuchando como cantaba su hinchada. Algo aprendieron, je!

A continuación, enlaces a videos que demuestran lo dicho (más arriba está a la hinchada del Cruzeiro cantando “Boca mi buen amigo”):

    • “Dale Bo” – Hinchada del Internacional
    • “Pasos al costado” – Hinchada del Internacional
    • “Otra Vuelta” – Hinchada del Internacional

Carlos Gabriel
Belo Horizonte – Brasil

Quedate!

Categorias: Corresponsal, General Todo Boca, Selección Argentina

“Fica Dunga!” (Dunga, quedáte!), cantaron los hinchas argentinos. Mal partido según los periodistas brasileños. Criticaron duramente a su equipo y a su entrenador. Argentina tampoco se salvó, según ellos no demonstró el nivel que se esperaba. Sin embargo, visto de adentro de la cancha, algo tuvo de especial.

Carlos Gabriel, desde Belo Horizonte

El Mineirão se pintó de verde. Literalmente. Una iluminación especial le daba el color principal de la bandera brasileña. Todo muy bien organizado, lo que no es muy común para los que viven acá, porque si vas a un partido de Cruzeiro o de Atlético Mineiro conseguir una entrada y pasar a las tribunas es algo complicado.

El clásico Brasil – Argentina jugado el miércoles era además de un partido muy importante para las Eliminatorias hacia el Mundial 2010, una campaña política para que Belo Horizonte y el Mineirão, sea una de las sedes del Mundial Brasil 2014. Shows con los dos grupos más exitosos del estado de Minas Gerais, Skank y Jota Quest, una pantalla gigante recién construida, y un homenaje recibido por Pelé de las manos del Gobernador del Estado son ejemplo de todo lo especial que generó el partido. La música le gustó mucho a los argentinos en general, hasta me preguntó un señor como se llamaban los grupos, probablemente para descargar las canciones después del partido.

No creo que Argentina haya jugado mal. Se cuidaban mucho para que no se repitiera lo que pasó en Maracaibo, cuando se tiraron para adelante sabiendo que tenían un mejor equipo y fueron apabullados por los veloces contraataques verdeamarillos. Manejaron la pelota y trataron, con el talento de Messi y las variantes que él puede crear, ganarles a dos de los mejores centrales del mundo. Pero no se pudo. Argentina sabía lo que podría pasar si se tirara demasiado al ataque. Luís Fabiano, mas rápido que el reemplazado Adriano, trataba de aprovechar los huecos que daban Coloccini y Nico. Y casi lo logra. Estaba en offside cuando se iba mano a mano con el Pato.

A mi me gustó el partido. Probablemente porque estaba en la cancha. Viendo allí delante mío, como Zanetti dominaba una pelota que le tiró Heinze y venía tan redonda como una empanada, pero el Pupi puso el pié y la pelota se pegó a su botín hasta que tocó el piso. O como Robinho le tiraba un caño de novela a su compañero en el Real Madrid y tiraba al arco (esa pelota rebotó en Burdisso y le quedó limpia a Baptista. El Pato le sacó el grito). Impresionante la fuerza de Adriano. En una más dura hizo volar a Nico hasta el banco de suplentes. ¿Qué decir de Messi? Una sola frase basta: es muy difícil saber donde termina la pelota y empieza su botín. Se confunden.

El que se fue del Mineirão y no le gustó lo que vio no sabe apreciar el fútbol.

Dos buenas:

Gutiérrez: La verdad es que no lo conocía. “¿Qué hace este tipo ahí y dónde está La Fiera?”, me pregunté. Pero él hizo todo bien. No lo dejó jugar a Maicon. Hizo un partido muy lúcido casi no erró pases ni perdió la pelota. La jugaba siempre con mucha objetividad hacia adelante.

El doble 5: Gago y Mascherano se hicieron dueños de la mitad de cancha y aportaron mucha más calidad a la salida de juego que Verón ante Ecuador. Incluso Riquelme pudo jugar mejor. Recibía pelotas por el piso y no pelotazos largos.

Dos Malas:

Cruz: ¿¿Qué hace este tipo con la camiseta Argentina?? No se coloca bien, no tira bien al arco, hace foules bobos sin parar y les pregunto: si quiere Basile un 9, (cuando no quiera jugar con dos bajitos) y necesite que baje pelotazos y que le gane por arriba a una defensa alta, ¿hay algún argentino mejor que MARTÍN PALERMO? Muy simple la respuesta: Para nada.

La hinchada local: Silbaron el himno argentino, una falta de respeto que no tuvieron los hinchas argentinos, que se callaron en la ejecución del himno brasileño. No alentó a su equipo un solo minuto siquiera. Se preocuparon en decirle de todo a su entrenador y pelearse entre ellos con cantitos de los clubes locales.

Todo esto son humildes opiniones de un hincha argentino que vive en Brasil desde los dos años de edad y que recién vio a su selección jugar, de adentro de la cancha, por primera vez.

Bajo los tres palos

Categorias: Análisis, Corresponsal, General Todo Boca, Opinión

Después del grave error de Migliore, que también pasó a otros arqueros argentinos jugando por competencias internacionales, uno se pone a pensar como la tradicción argentina de buenos arqueros es cada vez menor en los últimos 10 años.

Siete años tenía yo en el 90. Y mi primer recuerdo como hincha argentino es de un arquero que (junto a Diego, claro) nos llevó a la final de aquél Mundial. Fundamental en octavos, cuando Brasil lo peloteó y pudo dejar la selección parada como para que Maradona le pusiera aquella pelota a Caniggia. Después ante Yugoslavia en la definición por penales dónde falló El 10. Pero él no. Que decir de las semifinales? El penal que le atajó a Serena…

Lo mal es que se pasaron 15 años y en todo ese tiempo, el hincha argentino solamente se pudo sentir seguro cuando atajaron Carlos Roa y Luís Islas. Algo de seguridad transmite el Pato Abbondanzieri, a quién todos los hinchas de Boca adoramos, pero se sabe que cuando menos se espera, él deja pasar una pelota, como en este último amistoso contra México ò suelta un centro en los pies del delantero rival, como le pasó ante el Bayern Munich por la Copa de la UEFA.

Un breve overview sobre los otros arqueros que pasaron por la selección desde la mitad de los años 90:

Rolando Cristante (Copa América 1995) – Aunque le fue relativamente bien, Passarella no le dio continuidad y optó por Burgos (y después Roa) en las eliminatorias para el Mundial de Francia 98.

Germán Burgos (Eliminatorias y Copa América 1999) – Venía como titular hasta cerca de los mundiales 98 y 2002 pero terminó por perder la titularidad a pocos meses del inicio de eses dos torneos. Muy irregular. Poco confiable. Hacía defensas impresionantes con igual probabilidad que “salía a buscar mariposas”. Se hizo expulsar débilmente muchas veces jugando por aquél club de Núñez.

Pablo Cavallero (Mundial 2002) – Talvez el más débil arquero a jugar un mundial en el arco albiceleste. Trataba de sacar la mayoría de las pelotas con un vistazo. Simplemente no saltaba a buscarlas. Y cuándo lo hacía, lo hacía con mucha lentitud.

Albano Bizarri (Preolimpico 2000) – Jugaba para el Real Madrid y era una de las esperanzas que tenía Argentina de volver a tener un arquero de punta. Se acabaron en aquel 2-4 ante Brasil dónde el jugó muy mal y en su lugar ingresó Cavallero en los partidos siguientes. Este último terminó por soltar la pelota en el pié del chileno Navia, que nos dejó afuera de Sydney 2000.

Todo esto es muy poco para quién tuvo a Roma, Fillol, Pumpido, Goycoechea y otros en el arco. Creo que se vive una escasez muy seria de arqueros en Argentina hace mucho tiempo. No vemos ningún grande club europeo que tiene un argentino como titular, mientras Dida, Gomes, Julio César, Doni, Élton y otros más le dan buenísimas opciones a Brasil. Todos titulares en importantes equipos de Europa.

Vimos por la Copa Libertadores 2008 pavadas terribles de los arqueros de los equipos más tradicionales de Argentina. Carrizo contra San Lorenzo (una lástima que dio en palo!), Orión contra la LDU, para no recordarse lo que anduvieron haciendo Caranta y Migliore.

Puede ser que por mirar el fútbol argentino desde Brasil se me escapó algo que me permita analizar correctamente a los jugadores citados. Pero lo que veo hoy y lo que he visto en los últimos 10 años es una tremenda debilidad bajo los 3 palos, por ahora sin solución. Ustari? Talvez. Ojalá. Esto es inaceptable para un seleccionado que siempre es favorito cuando entra a disputar un torneo.


Carlos Gabriel
Corresponsal en Brasil.