Un equipo desorientado, sin fútbol y con graves problemas defensivos. Esa es la imagen del equipo en las últimas actuaciones.
Toda persona que haya visto el partido contra Rosario Central, al terminar Furchi el encuentro, debió hacerse esta misma pregunta. Es que el equipo de Abel Alves sumó otra derrota en el Torneo Clausura, que lo dejó anteúltimo en la tabla de posiciones y abrió nuevos interrogantes sobre el funcionamiento del equipo.
Boca tiene mucho, pero a la vez tiene poco. Tiene muchos nombres, hombres con experiencia, con varios títulos en sus espaldas, con consagraciones dentro y fuera del país. Tiene al goleador del fútbol argentino, a juveniles por los cuales se rechazan ofertas millonarias de clubes extranjeros y a un jugador como Riquelme, que él solo puede cambiar el rumbo de un partido.
Pero a la vez Boca también tiene problemas defensivos, es el equipo que tiene más goles en contra en todo el campeonato, llega poco y nada a las areas rivales, centraliza mucho el juego y por momentos no tiene una idea de juego.
Es una realidad que la salida de Abbondanzieri no solucionó los problemas que tiene el xeneize para mantener el arco en cero. Si bien Javier García alternó buenas y malas actuaciones, el equipo no consiguió seguridad en el arco. Pero sería hipócrita y un tanto simplista centrar todos los problemas que tiene Boca solamente en el arco. La constante rotación de nombres en la defensa, por bajo rendimiento principalmente, generó que ningún esquema defensivo se afianzara.
Alves probó mas de diez jugadores para ocupar esos cuatro puestos a lo largo del campeonato, y transcurrida ya más de la mitad del mismo el único que tiene un puesto asegurado es Ezequiel Muñoz. Pero a pesar del cambio de nombres hay una realidad: a la defensa de Boca le falta solidez, tanto en la marca como en el primer gestor de juego.
El mediocampo xeneize también sufrió distintas variantes y salvo Riquelme y Medel, la gran aparición del campeonato, los nombres pueden cambiar partido tras partido. Alves creyó haber encontrado el mediocampo poniendo a Jesús Méndez de cinco y a Matías Giménez para ocupar el puesto de volante izquierdo. El ex técnico de la reserva creyó que repitiendo el esquema que planteó el equipo ante River, volvería el buen juego, pero esto no fue así. Méndez no es el mismo que era en Rosario Central y no es la solución que necesita Boca para trasladar la pelota hasta posición de ataque. A Giménez se lo vio desorientado en la cancha y jugó mas de doble 5, que ocupando su posición por la izquierda. Así Riquelme, el principal armador de juego del equipo, se encontraba con mucha gente ocupando su posición y pocos jugadores para lateralizar el juego, salvo algunas escapadas de Monzón.
La delantera de Boca también está en crisis. Gaitán perdió la picardía que lo convirtió el torneo pasado en el jugador más importante del equipo. Ya no encara como antes y le falta la explosión que lo supo caracterizar. Además, se encuentra muy poco con Palermo y en los últimos partidos gravitó muy poco en el area rival. El Titán tampoco está pasando su mejor momento. Si bien es cierto que la pelota le llega poco y nada, Martín se encuentra perdido en el area, no recibe buenos centros y en su impotencia, intenta él mismo armar el juego en el mediocampo. Es difícil de entender que el equipo no aproveché al goleador más grande que hay en actividad en el país.
Boca tiene estos y muchos más problemas. El jueves el equipo de Alves tiene una nueva oportunidad de revertir la imagen de pobreza que dejó ante su gente el domingo. El técnico incluiría entre los titulares a Morel Rodríguez, Pablo Mouche y debutaría en su ciclo Josué Ayala. La pregunta es si todos estas modificaciones cambiarán la cara de Boca o será más de lo mismo.
Foto: www.labombonera.com.ar.


































