No me quedan palabras para describir el orgullo y la emoción que siento por Martín Palermo cada vez que sale a una cancha.
Hoy no sé si fui un hincha argentino más, hoy creo que fui, más “palermista” que nunca, y Martín como siempre no me defraudó. Y no sólo a mí, sino tampoco a todos los hinchas argentinos que lo pedíamos y gritábamos su nombre cada vez que tocaba la pelota.
Verdaderamente, creo que con sólo su presencia dentro de la cancha, tuve sentimientos increíbles y una emoción enorme al ver ese optimismo y esa “luz” que lo ilumina, mejor dicho, que lo encandila, y que parece trasladarse con él desde la azul y oro hasta la celeste y blanca.
No cabe duda que Martín tiene algo más que los otros jugadores, una mística, que desde un hincha de Boca hasta uno de River se puede sentir, dejando de lado las rivalidades y logrando un fervor unánime por este hombre que parece ser un “Inmortal del gol”.
Me despido nuevamente y ojalá que en poco tiempo pueda volver a expresarme a través de esta página para transmitirles alguna alegría más que este genio nos pueda brindar a todos los hinchas argentinos.
















