
Boca venció por 1-0 al Etoile de Tunez y se clasificó a la final del Mundial de Clubes. Neri Cardozo marcó el gol de la victoria. Fabián Vargas fue expulsado

Otra noche fría en Tokyo recibía a Boca por cuarta vez desde el año 2000. Esta vez por el Mundial de Clubes. Por las semifinales, había que enfrentarse al Etoile de Túnez, equipo que había sorprendido al Pachuca, ganándole 1-0. Un rival que a priori no ofrecía mucho, solo meterse atrás y probar mucho desde afuera del área.
Russo por su parte, apostaba por la 4-1-3-2, con Vargas de 5, formación que mayores réditos le había dado en este último semestre. Boca comenzó mejor el partido, talvez con más ganas, tratando de jugar por abajo la pelota. Pero poco a poco se fue encontrando con la resistencia de los tunecinos, que se metían todos atrás y recién presionaban en mitad de campo, dejando un solo punta arriba.

Morel se mostraba como salida, pero la mayoría de los pelotazos iban para el otro sector. Y a los 10 minutos Boca se desoriento. Perdió la pelota en mano de los tunecinos y no se podía recuperar. Vargas y Battaglia fueron amonestados, Banega no funcionaba como “enlace”, Palacio estaba desaparecido, Paletta muy desconcentrado, perdiendo la marca. Solo Maidana se salvaba un poco.
Se empezó a recurrir a lo que recurre Boca siempre cuando no encuentra que hacer: pelotazos a Palermo. Lástima que Martín hasta el momento perdía todos los duelos contra los centrales tunecinos. El Etoile estuvo cerca de convertir, con un tiro libre que atajo muy bien Caranta sin dar rebote.

Hacia los 25 minutos del primer tiempo Boca se recuperó. Morel volvió a reaparecer, Ibarra comenzó a escalar por su lateral, Banega estuvo más fino y Neri Cardozo le empezó a ganar las espaldas a su marcador. Probó Ibarra desde afuera del área, pero se fue desviada.
Pero tuvo que aparecer el gran Martín Palermo para generar la jugada del gol. Se escapó de su marca, pivoteo y con un gran pase de aire, habilitó a Palacio, que entretuvo a su marcador, lo vio entrar a Cardozo, y este último definió fuerte y arriba ante un arquero que no tuvo nada que hacer. 1-0 y dedicatorias para Riquelme.

A pesar de que hubiese sido ideal ir a buscar el segundo, el equipo se relajó y los tunecinos hicieron un intento de adelantamiento, que se produjo más que nada por la pasividad de Boca. Chermiti, el 9 de Etoile, le rompió la cintura a Paletta, y definió al segundo palo, pero apareció un gran Caranta para evitar la caída de su arco. Ya en tiempo de descuento, Paletta peino un tiro libre de Banega y la pelota se fue rozando el palo.
Boca arranco sin cambios en la segunda mitad, pero con muchas ganas y salió a presionar bien arriba a los tunecinos, pero a su vez se exponía a que Chermiti tuviese oportunidades de gol. Pocas oportunidades de gol se sucedían, hasta que Vargas metió un planchazo a la salida del córner y se fue expulsado por doble amonestación.

Russo movió rápido el banco, y mando a Alvaro Gonzalez a la cancha en lugar de Neri Cardozo, moviendo a Battaglia al medio y a Banega a la derecha. Un cambio muy bien planteado, ya que Boca se empezó a hacer muy fuerte, tanto en defensa, como en el contragolpe, donde Palacio apareció aprovechando los espacios que dejaban sus rivales.
Y otra que apareció fue la experiencia: Battaglia se hizo muy fuerte en el medio, Ibarra apareció con todo su oficio, quitando y mandándose al ataque, contando con varios disparos desde afuera del área. Y como siempre, Martín Palermo, peleándolas todas como un gladiador.

El árbitro obvio un claro penal sobre Álvaro González, tras una gran jugada de Banega que hubiese permitido sentenciar el encuentro. Hubo que sufrir hasta el final, ya que en el ’89, Gilson Silva desperdició un cabezazo frente al arco tras ganarle la espalda a Ibarra. Tras 4 minutos y medio de descuento, sonó el pitido final y Boca se clasificó a la final del Mundial de Clubes.
Ahora se espera rival, pero sabiendo que las ganas de ser campeón del mundo de vuelta están.