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¿Con todos estos hacemos uno?

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Los principales directivos volverán a juntarse esta noche en la Bombonera, donde el tesorero Daniel Angelici había prometido renunciar en oposición a la renovación del contrato de Riquelme.No está previsto hablar sobre el futuro del entrenador.

La jornada promete una reunión caliente, ya que se verán las caras varios directivos enfrentados en la interna, algunos de los cuales ya anunciaron sus intenciones de competir el año que viene por el sillón presidencial que ocupa actualmente Jorge Amor Ameal.

Juan Carlos Crespi, vicepresidente segundo de la actual conducción, anunció el domingo último que será candidato a presidente en 2011.

Orlando Salvestrini también hizo públicos sus deseos de presentarse a las elecciones de diciembre del año próximo, mientras que el ex vicepresidente tercero, Roberto Digón, repartió volantes con la leyenda “Digón 2011” en la Bombonera, previo al choque contra Racing, en la segunda fecha.

Espero que peleen por el bien del club y no por el bien personal.

El silencio es la peor respuesta

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Un Boca desganado, un equipo con escasas ideas y un juego más que mediocre, un técnico al que le trajeron todo lo que pidió y más también, contratos millonarios que no aparecen y un esquema táctico que no cambia desde 1998.

En toda hinchada, cuando pasa una determinada cantidad de partidos y el equipo nos sigue dejando la impresión de que no hay huevos, lo mínimo que escuchamos es un terremoto de silbidos e insultos, pero en Boca no pasa lo mismo.

Todos estamos de acuerdo en que la afición Xeneize es la que más canta, la que más alienta, la que más presión mete a un rival y bla bla bla, pero…¿Dónde esta la 12? ¿Dónde esta la frustración del hincha?

La derrota sufrida anoche fue la gota que rebalsó el vaso, el equipo de Borghi cayó ente un recién ascendido, jugando pésimo y demostrando la falta de categoría que lo viene caracterizando desde hace dos años.
¿De que sirve traer diez técnicos nuevos e infinidad de jugadores si el sistema va a ser siempre el mismo?
Desborde por las puntas, centro a Palermo. Desde hace 12 años que Boca juega exactamente igual. ¿No sería conveniente cambiar?

¿La dirigencia apoya a la hinchada para que no insulte y no reclame resultados? Se las dejo picando…
Hoy a este redactor no le pidan buenas criticas ni mucho menos, mi pecho siente una vergüenza atroz, una bolsa de maíz y un puñado de plumas llevaría el domingo contra Vélez.
Esto no es exitismo, es una vieja realidad aunque a muchos les pese.

Borghi padece el exitismo canibal

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Por sólo dos partidos, las críticas hacia el entrenador de Boca son feroces. Su sistema de juego es la principal objeción de los fundamentalistas de la línea de cuatro.

Un empate y una derrota es su saldo. No es positivo, claro está. Sin embargo las críticas se asemejan más a un equipo que lleva una interminable racha de caídas consecutivas que a las de una escuadra que sólo jugó dos partidos.

“Borghi: ¡Boca es línea de cuatro!”, vociferaba Alejandro Fantino, el domingo en el programa televisivo “Show del Fútbol”. El sitio Informe Xeneize, ya vaticinó que la línea de tres del “Bichi” será su perdición, porque “es duro como una piedra”, incluso ya dicen que hay que cambiar el entrenador.

La realidad indica que en dos partidos no se puede hacer ningún tipo de análisis serio, en especial sobre un esquema de juego, al que los futbolistas deben acostumbrarse. Hoy, Claudio Borghi es víctima de un exitisimo feroz, propio del mundo Boca, pero también de los fundamentalistas de la línea de cuatro, que no admiten que hay otras maneras de jugar y de plantar un equipo en el terreno.

“Me gusta más hablar cuando pierdo que cuando gano porque así se terminan las especulaciones”, afirmó Borghi, que hace muy bien en cortar con la ridícula discusión que no tiene sustento ante la evidencia de sólo dos partidos. Incluso, Boca no ha tenido grandes problemas defensivos. En cambio, su principal déficit ha sido en la creación de juego y en la simbiosis entre el mediocampo y el ataque. Hasta los propios jugadores han respaldado plenamente al entrenador, con el que se sienten muy a gusto por su dedicada forma de trabajo.

De hecho, si somos estrictos, los tres goles que recibió Boca fueron por errores personales y no del sistema. Dos de jugadores, de Matías Giménez y Clemente Rodríguez, y el otro de Sergio Pezzotta, que no sancionó el offisde de Claudio Yacob.

La historia marca que los inicios del “Bichi” como entrenador en Independiente y Argentinos fueron tumultuosos. En el “Rojo” no le tuvieron paciencia y le abrieron la puerta de atrás; lo que pasó con los de la Paternal es historia conocida…

Quizás Borghi sí deba bajar los decibeles de su influencia mediática. Es un hábil declarante, pero en Boca un susurro se transforma en un grito, todo se magnifica. A eso deberá adaptarse, pero sin resignar sus convicciones. En el fútbol no hay verdades irrefutables.

Plegarias de un hincha

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En esta oportunidad me pongo desde el lado del hincha, desde el lado de aquella persona que transita toda la semana y no ve la hora de que finalice su rutina para ir a despejarse un poco a una cancha, pensando que se irá con una sonrisa entre cejas o que se dará un abrazo fervoroso con un desconocido.

Estas últimas semanas, nosotros, los hinchas de Boca nos sentíamos ilusionados con este nuevo sistema táctico, con este nuevo técnico con un pasado exitoso, con la contratación de exquisitos y potentes defensores, un mediocampo temible para cualquier delantero y, más aún, una delantera de ensueño, que mínimo haría tres goles por partido.

Pero parece que todo esto era un sueño, una expectativa hecha cenizas, una leve esperanza de fútbol champagne y no de puro resultado como últimamente estábamos acostumbrados de ver.

Boca ha perdido la mística, se ha sumergido en una laguna de lagrimas, en un océano de plegarias que Dios no escucha. Nos hemos acostumbrado lamentablemente a resignarnos con pedir un empate y dejar el triunfo de lado con tal de cosechar un punto en nuestro estadio.

Boca querido, escucha mis suplicas e inclina esta balanza para tu lado, para el lado del triunfo y la alegría. Deja a un costado la malaria y olvídate del mal que has causado en muchos corazones, sal adelante con la frente en alto y no reprimas ese fútbol que te ha caracterizado durante toda tu vida, no nos dejes caer en la humillación y líbranos de este mal.

Los dilemas de la delantera de Borghi

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Martín Palermo y Lucas Viatri serán la dupla atacante de Boca en el debut ante Godoy Cruz. Pero también hay otras alternativas.

- OPINÁ: ¿Qué delantera debe ser la titular?

La partida de Nicolás Gaitán dejó un hueco en la delantera que no será fácil de llenar. Si bien el ingreso de Pablo Mouche sería el reemplazo más acorde por sus características, es casi un hecho que Claudio Borghi pondrá a Lucas Viatri como acompañante del indiscutible Palermo.

Sin embargo, lograr un rendimiento colectivo adecuado con dos hombres de área será una tarea complicada. Ambos delanteros ya han jugado juntos y nunca lograron complementarse con claridad.

Diferente fue la historia cuando Viatri compartió ataque con Luciano Figueroa, en el Apertura 2008, que Boca terminó ganando. Pero las características del delantero de Rosario Central son bastante distintas a las del goleador Palermo.

No obstante, el novedoso planteo de Borghi, con cinco jugadores en la mitad de la cancha, puede favorecer a una delantera compuesta por dos “hombres de área”.

Además, Lucas Viatri muestra una clara tendencia a recibir el balón fuera del área, incluso tomando posiciones de mediapunta. Cuando ocupa el lugar del centrodelantero, esa característica perjudica al equipo. Tal vez ahora, con Palermo de 9, Viatri podrá explotar sus virtudes lejos del arco.

Por otra parte, si la “apuesta 99″ no resulta, Borghi tiene variantes en el plantel: Damián Escudero también puede ocupar el lugar que dejó vacante Gaitán.

Será vital comprobar en qué estado futbolístico y mental comenzará la temporada Pablo Mouche. Su incontrolable temperamento lo ha llevado a convivir con situaciones poco profesionales dentro de la cancha. El zurdo parece contar con sus últimas chanches para demostrar su valía en el club.

Otra posibilidad que el entrenador tiene en mente es que el prometedor Sergio Araujo o el veloz Orlando Gaona Lugo se ganen la posibilidad de ser la primera variante en la delantera.

El ídolo o los macristas

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Resulta totalmente inexplicable que luego de dos meses, la dirigencia de Boca no haya tomado una firme decisión sobre la continuidad de Juan Román Riquelme.

Mientras algunos miembros del Frente Anti Román (FAR) se ilusionan con excluir a Román del club, la gente sigue inclinándose en favor del ídolo. Grupos en Facebook, otras redes sociales y banderazos demuestran que los hinchas quieren que siga en el club.

Los enemigos del 10, que radican esencialmente en los delfines políticos de Mauricio Macri, hablan de la “necesidad de cuidar las arcas del club”.

Estos dirigentes que intentan demostrar austeridad, son los mismos que permitieron que Boca incorpore “jugadores” como el brasileño Luiz Alberto, por el que el club desperdició 1.000.000 de dólares. Ponerse el cartel de controladores de la economía tiene un enorme grado de hipocresía. Si no lo quieren a Riquelme, que lo digan, sin excusas.

Jorge Amor Ameal se encuentra en uno de sus momentos más complicados al frente del club. Quiere renovarle el contrato a Riquelme. Sabe que si no lo hace, su carrera en Boca será un triste recuerdo. Pero tampoco parece decidido a enfrentarse a los que se oponen a la continuidad del 10.

Angelici, Macri y el difunto Pompilio.

Bajo la influencia de Mauricio Macri,  jefe de gobierno en serios problemas, un sector político en Boca objeta la renovación de Riquelme.

El empresario del juego y radical PRO, Daniel Angelici, es el macrista por excelencia en la comisión directiva. “El poder en las sombras”, le dicen en la legislatura porteña. En Boca, es el tesorero y fue quien afirmó que le “encantaría decirle a Riquelme que se va del club”.

Pero, ¿Quién es Matías Ahumada? Ingeniero, de nacionalidad chilena, vocal titular y gerente de marketing de Boca, es el elegido por Ameal para negociar con Daniel Bolotnicoff, el representante del 10.

Ahumada es uno de los mayores aliados que Angelici tiene en el club. Por eso, sorprende que el mandamás xeneize le deje a un macrista la negociación por la renovación de Riquelme.

El presidente deberá entender que las decisiones a veces pueden generar discordia. En ocasiones, es imposible que todas las partes queden stisfechas.

Ameal deberá tomar la determinación que viene esquivando hace dos meses. O es fiel a lo que cree y autoriza la renovación de de Riquelme o se vincula definitivamente con el sector macrista.

Un equipo reforzado con criterio

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En la previa, Boca se vislumbra como un plantel con buenas incorporaciones, especialmente en defensa, donde padecía la mayor cantidad de problemas.

Los pésimos resultados que dejaron el 2009 y el primer semestre de 2010 encendieron la luz de alarma en Boca. Luego de dos entrenadores que pasaron con pena y sin gloria, llegó un proyecto novedoso y con aires refundadores, el de Claudio Borghi.

A pesar de que su ciclo como entrenador aún no ha comenzado en partidos oficiales en el verde césped, la injerencia de Borghi en el aspecto de las incorporaciones ha sido netamente positiva.

Por primera vez en varios años, Boca se ha reforzardo con el criterio de abastecer el sistema de juego del DT y cubrir los puestos más necesitados.

Con la llegada de Insaurralde, Cellay y Caruzzo, se intentará recomponer una defensa que quedó herida de muerte cuando Basile cometió, tal vez, su peor error al priorizar a Paletta y Cáceres por sobre Forlín y Roncaglia. En el último torneo, Boca fue el más goleado, con 35 tantos en contra.

La dirigencia ha conseguido las figuras más difíciles para la última línea. Ese es un verdadero acierto, independientemente del posterior rendimiento de las incorporaciones. Es claramente diferente a la contratación de apuro de Luiz Alberto, uno que se anotó en la lista de fiascos brasileños que componen Jorghinho y Baiano, entre otros. Está claro que aún faltan cubrir los carrileros, puesto esencial para el esquema 3-4-1-2.

El arribo de Cristian Lucchetti es otro punto positivo. Se buscará cubrir el arco y fomentar la competencia con Javier García, que sigue mostrando un futuro promisorio, pero una realidad alejada a ese esperanzador porvenir.

Las credenciales de Damián Escudero hacen ilusionar que el talento de su pie izquierdo haga olvidar rápidamente a los chispazos de Nicolás Gaitán. Aún no tiene un lugar definido: puede ocupar la franja izquierda, el lugar de Riquelme o sumarse más arriba.

El ataque aún no tiene refuerzos. Si bien Boca demostró que no le faltó efectividad en el torneo pasado (marcó 28 goles), hay que encontrar el acompañante del centrodelantero. Considerando que Viatri y Palermo pueden jugar juntos, darle confianza a Mouche o promover a algún juvenil, como Araujo o Gaona Lugo, podrían ser las opciones para reforzar la delantera.

• ¿Estás conforme con los refuerzos del equipo? ¿Qué jugadores te gustaría incorporar? Dejá tu comentario.

Una dirigencia timorata complica el futuro de Román

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El presidente y los directivos están envueltos en un mar de dudas acerca del futuro de la continuidad del enganche, que empezará a analizar otras ofertas.

Pasan los días y las horas y la frase “le vamos a renovar el contrato a Riquelme” empieza transformarse en una mentira piadosa de varios dirigentes de peso en Boca.

Mientras el club sigue convulsionado por la feroz interna dirigencial, la continuidad de Juan Román Riquelme sigue en veremos.

El prunciamiento del hincha es claro y también el del entrenador Claudio Borghi: Riquelme debe seguir.

Sin embargo, la cúpula xeneize estira los plazos de acción y está a punto de provocar el hartazgo del mágico conductor. La realidad indica que Riquelme es pretendido por muchos clubes, tanto del orden nacional como internacional. Racing y Flamengo son los dos interesados más firmes.

¿Cuál es la razón por la que el contrato del 10 no se define? Hay un obstáculo en la duración del vínculo. El jugador desea tres años de contrato, mientras que Ameal sólo le ofrece un año y medio. Es decir, hasta diciembre de 2011, fecha en que caduca su mandato.

Aparentemente, el presidente no quiere “dejarle una carga” a la nueva dirigencia. Suena bastante alocado. Ante la gran posibilidad de que el ala macrista vuelva a dominar el club a partir de 2012, se proyecta que Boca no tendrá en cuenta a Riquelme si alguien del entorno del atolondrado jefe de gobierno Mauricio Macri (o él mismo) asumen la presidencia.

Riquelme está harto de esperar. Ameal deberá tomar la decisión más importante de su trastabillado mandato: O sigue las órdenes de un ala dirigencial o elige lo que el apoyo popular le dicta. Todo traerá sus consecuencias, es cuestión de hacerse cargo de las responsabilidades de una buena vez.

Lo que no se quiere ver…

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Indudablemente una neblina de ignorancia acecha en la cabeza de muchos hinchas de Boca, que parecieran no saber mirar un poquito para atrás y darse cuenta de que la presencia de Riquelme como único salvador del club está desvanecida hace mucho tiempo.

No quiero ser ingenuo, y como ya lo mencioné en la nota anterior, vuelvo a reiterar que sé que Riquelme ha sido una figura muy importante en los años de gloria de Boca y que es un jugador que cuando está motivado (que muchas veces no lo está) es la pieza clave para llevar adelante un partido.

Pero me parece totalmente absurdo también, decir que la presencia de “el 10” en el partido frente a Gimnasia hubiese podido cambiar el rumbo del pobre resultado obtenido por el equipo xeneize.

Si uno observa con un poco más de imparcialidad el partido del día domingo, se podrán dar cuenta que Martín, más de una o dos chances, no tuvo la oportunidad de lastimar el arco del equipo rival. Eso se debe fundamentalmente a la ausencia de un delantero que lo acompañe y lo asista, como lo han hecho Guillermo y Palacio en épocas anteriores. Queda más que claro que la labor de Mouche y especialmente de Gaitán, que juega todos los partidos, es muy pobre e ineficiente siendo el otro delantero que tendría que meter goles y no sólo dejar todo a cargo de Martín.

Otro mensaje para los pocos memoriosos hinchas de Boca, es que las dos épocas más exitosas de éste club fueron las de Bianchi, en especial, y también la de Basile. Y que en ésta última etapa (de Basile) Palermo, junto con todo el equipo, salió campeón de todo lo que se jugó, y no fue necesaria la ayuda de Riquelme para lograrlo.

Con respecto a las banderas que estuvieron presentes en el partido de ayer apoyando al gran goleador Martín Palermo, creo que ninguna persona, de este club o de otro, está en carácter de juzgarlo y asociarlo con estos inapropiados y poco hinchas que Boca que son los barrabravas.

Primero porque el que lo dice es Riquelme, persona que no me garantiza mucha confianza, y segundo, basándome en lo que se dice en el ambiente del fútbol de la grandeza como ser humano de “el 9”, dudo mucho que “el Titán” esté vinculado con estas últimas amenazas de “la 12”.

Para finalizar, habrá que esperar las declaraciones del enganche ante la justicia, y si es tan claro y determinante en los tribunales como supuestamente dicen que es, no tendrá problemas para confirmar acerca de este hecho y demostrarse ante los jueces con la misma valentía de la cual presume ante los medios de prensa.

Riquelme tiene códigos y se dedica a jugar

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Ante la serie de engaños vertidos en una nota firmada por “El Palermista”, es imperioso salir a aclarar algunas cosas sobre la actualidad de Román y el récord del Sr. Martín Palermo.

Palermo y sus amigos (los pro Macri y los periodistas como Marcelo Palacios) han estado permanentemente atacando al crack de Román por su actitud en el primer tanto ante Arsenal. “Arruinó el festejo del gol histórico”, aducen los fanáticos palermistas.

Seamos buenos (como diría el maestro Pagani), Román no arruinó nada. Sin él, Palermo no hubiera llegado a su marca. El festejo habrá sido polémico pero el capitán de Boca se olvidó de dar el ejemplo y salió a ventilar sus problemas con el mágico enganche por toda la prensa (¡Incluso habló en conferencia!).

¡Qué códigos los del “hombre de honor”! En vez de hablar las cosas en privado o resolverlo de alguna manera, sale a quejarse de la actitud de Riquelme, pero cuidado que Palermo “no quiere juzgar la actitud de Román”, simplemente nos cuenta que no habla con él, que no tiene relación, que no lo quiso saludar en el gol… También nos desmiente que la barrabrava se junta con los jugadores. Para él no son “barras”, los llama “hinchas”. ¿Ingenuidad o viveza?

“Nadie me va a obligar a ser amigo de Riquelme”, dijo el goleador. Perfecto querido Martín, no seas amigo del 10, Riquelme no quiere ser amigo tuyo, simplemente es tu compañero y la verdad es que es bastante útil para que vos sigas rompiendo marcas y récords, total vos te llevás el crédito, te atribuyen el discurso del líder positivo y Román se queda con el injustificado palabrerío de su conflictividad.

Con sólo mirar algunos de los centenares de goles que Palermo convirtió en Boca, se podrá comprobar que Juan Román Riquelme participa activamente de las asistencias al goleador. ¿Cuál es la razón por la que deben amigos? El xeneize no requiere que sus dos ídolos compartan un asado con su familia, sino que dentro de la cancha se pasen la pelota. Román lo hace y eso basta, que del resto se encarguen otros.

El 10 no se abrazó con Palermo en el gol, pero si lo hubiera hecho, hoy sería catalogado como el hombre más falso de la tierra, así de simple.

Román hace jugar y así como le da asistencias a Gaitán, Chávez o Monzón, hace lo propio con Palermo. En este momento, todo el mundo parece olvidar que en la paliza ante River Plate, el 10 intentó por todos los medios posibles que el goleador convirtiera el ansiado gol 219, incluso Boca se privó de marcar más tantos para buscar el récord. ¿Estuvo mal intentar que Palermo llegue al récord ante River? Nadie dice eso, pero si se analizan los gestos de Riquelme hay que ser justos y mirar más allá del diario de ayer.

En el epílogo de esta columna y retomando el tema de los amigos de Palermo, son justamente ellos los que hoy llevan a cabo un diabólico plan para echar de Boca al hombre que se impuso ante Maradona en la voluntad popular. Utilizan radios, diarios, canales de televisión y jefaturas de gobierno como buques insignia del FAR (Frente Anti Román).

¿Cuál es el brillante plan del Frente Anti Román? Echar al mejor jugador de la historia de Boca para que venga un técnico con gloria y fuerza para tomar el equipo… ¿Bianchi? No ¿Bielsa? Tampoco… ¿Pep Guardiola, Van Gaal, Schuster? No, ninguno de esos. El DT con historia y sabiduría es Guillermo Barros Schelotto. Nadie duda de sus cualidades como enorme ídolo de Boca, pero… ¡Todavía es jugador! No tiene cuerpo técnico ni experiencia previa y encima su llegada está supeditada a la salida de Román, el mejor jugador de este plantel. Una idea realmente patética.

Palermo, un hombre de honor

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Nueva sección: El Palermista.

Durante el transcurso de esta semana, los hinchas de Boca pudimos disfrutar de uno de los momentos más importantes, me animaría a decir “épicos” de la historia grande de nuestro club. Estoy hablando de la conquista n° 219 de nuestro querido y amado Martín Palermo, que lo convirtió en el máximo goleador del club de la ribera por encima del que parecía hasta ahora imbatible, Roberto Cherro.

Sin duda, el mal momento futbolístico que está atravesando nuestro equipo, no fue el motivo por el cual el gol 219 de “el Titán” ha sido opacado la tarde de este último lunes.

Lo que parecía que iba y tendría que haber sido alegría y un impulso para los próximos partidos, lamentablemente no fue así, y todo gracias al Sr. “ídolo de Boca” Juan Román Riquelme. Este señor que dice amar al club y dar todo por él, fue vencido nuevamente por su inmadurez y soberbia que ya en varias oportunidades sacó a la luz y que parecen ser más fuertes que su amor y devoción por la camiseta.

Para ser más preciso, me estoy refiriendo al festejo de gol en el cual Riquelme ignora y deja mal parado a nuestro querido goleador. Muchos podrán decir que el 10 fue muy generoso brindándole ese pase de gol a Martín cuando él tenía la chance de hacerlo, pero creo que después de ver esa actitud de capricho en el festejo no quedan dudas de que ese pase y esa situación tiene un significado mucho más negativo que positivo.

Obviamente, no se pretende poner en tela de juicio la calidad futbolística que Riquelme ha sabido cosechar durante los años que vistió la camiseta de nuestro club, pero también cabe destacar que los años que pasaron y las experiencias no muy buenas del “10” en el exterior no lo han hecho recapacitar acerca de sus constantes actitudes de egoísmo dentro y afuera de la cancha.

Debemos ser sinceros todos como hinchas de boca y reconocer que Martín es un líder positivo y respetado tanto por los jugadores de Boca (salvo algunas excepciones) como por gente ligada a otros clubes, y eso se gana solamente con CALIDAD Y HUMILDAD como ser humano.

Eso es exactamente lo que a Palermo lo diferencia de Riquelme, esa entereza y lucha constante ante los obstáculos tanto futbolísticos como los de la vida. Sin duda, Martín es un gladiador en todos los aspectos y lo volvió a demostrar esta última fecha con todos los honores que nos tiene acostumbrados.

Para terminar, quiero aclarar que este artículo no está dedicado ni hecho en contra de Riquelme, sino lo que pretendo es, desde mi visión, expresarme y tratar de demostrar que el eje y creador de los problemas internos que afectan a nuestro querido club es Riquelme. Admito que el 10 es un ídolo indiscutido y que Martín debe tener sus cosas negativas, pero hay que remitirse a los eventos anteriores y darse cuenta de que el enganche parece tener problemas con todo el mundo y no quiere ser un poco más flexible ante ellos.

Ante el gran cuestionamiento acerca de la continuidad de estos dos jugadores… En caso de la ida de Palermo, los problemas (Riquelme) seguirían: conflictos internos, dirigenciales, contratos a nuevos técnicos, TODO ESTO estaría condicionado.

Si se va Riquelme, nada aseguraría una mejoría de Boca ya que los dirigentes no están haciendo los deberes como corresponde y los posibles reemplazantes no serían de lo mejor. Además habría que soportar a los periodistas y riquelmistas decir que “falta Riquelme”, “con Riquelme esto no pasaba”, entre otras cosas.

Desde mi punto de vista, lo mejor sería que Palermo se quede en Boca, no sólo por lo que ha demostrado en todos sus años en el club, ahora en la selección, sino porque se lo merece , porque ante todo, es un ser humano extraordinario y es nuestro “TITÁN”.

  • Román también tendrá su espacio
    Desde TodoBoca hemos decidido contraponer las opiniones de los seguidores de los dos ídolos más grandes de la institución. Para intentar ser objetivos ya está el resto del staff, para defender al 9 o al 10, estarán las columnas de “El Palermista” y de “El Riquelmista”, cargadas de subjetividad e idolatría a las eminencias xeneizes.

Macri olvida muchas cosas

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¿De qué depende el éxito de la gestión? Talvez esta columna ayude a aclarar algunas cosas…

El del 2003 había sido un golpe muy fuerte para él.

Imaginó que lo había hecho todo, que los éxitos en la gestión Boca parecían haber logrado borrar su pasado de fervoroso menemista, el de los escándalos de Sevel. Ya no era un niño rico, hijo de los empresarios más ricos del país.

Pensó que con este historial sería capaz de ganar, en su debut político, la ciudad de Buenos Aires. No venía del mundo de la política. Militante del establishment, si se permite la metáfora, puso todos sus alfiles a jugar a su favor en la campaña. Fotos con artistas, empresarios prestigiosos, almuerzo con Mirtha Legrand junto al plantel. Sus dos referentes en el club, Guillermo y Palermo lo acompañaban a todos lados.

Desde enero no ejercía más la presidencia formal del club por haberse tomado un período de licencia. Sin embargo, jamás perdió injerencia en los asuntos claves del fútbol.

Hacía un año y medio que Carlos Bianchi lo había plantado frente a todos, tras no querer renovar su contrato, cansado al hostigamiento que se veía sometido por la comisión directiva.

El no lo iba a perdonar. Un año sin títulos lo hizo cambiar. Boca era el puente al éxito de la política y si quería ganar la elección, el club debía triunfar. Como buen empresario pragmático, raro en el, pero típico de su clan familiar, dejó de lado sus ideales y volvió por Bianchi.

El “Virrey” agarró al equipo y lo sacó campeón de América. El “Xeneize” volvía a los primeros planos. Todo parecía apuntar a una clara victoria de Mauricio en la elección. Algo falló. Tras ganar con contundencia en la primera vuelta, fue derrotado con diferencia en la segunda.

Dos cosas lo condenaron: su pasado y las dudas de que su gestión se basaba en la suerte de haber elegido a una sola persona. Su enemigo, el hombre que se animó a plantarlo, a él, uno de los poderosos. Debía construirlo todo nuevamente, desde la imagen y el éxito, por fuera de esa vieja política que siempre aborreció.

Los éxitos continuaron. Pero el Virrey se fue allá por 2004, tras perder una final de Libertadores, sin mediar escándalo. La dirigencia afín trató de tirar basura a su imagen aduciendo que el ex técnico se había quedado con adelantos que no le correspondían.

Tal como en el último “impasse” Boca atravesó una temporada que fue un espiral de fracasos y problemas que le volvieron a denostar que su suerte estaba ligada a la del ex goleador velezano.

El milagro sucedió a mediados del 2005, cuando un recuperado Diego Maradona le recomendó que contrate, a su amigo (del momento) Alfio Basile. A pesar de que todo estaba hecho para que Falcioni sea el DT, se pegó un volantazo. La apuesta fue fantástica. Cinco títulos de cinco torneos disputados, armonía en el plantel, sin escándalos. Por fin, y como para sacarse un peso de encima, se había logrado conseguir titulos en su gestión fuera del ámbito de Carlos Bianchi.

El “Coco” fue cooptado nuevamente por la selección y se tuvo que elegir un nuevo manager. Mauricio volvió a sorprender a todos: LaVolpe. Una decisión personal, exclusivamente suya, cuya argumentación fue la de seguir elevando la marca Boca en el mundo.

Fue el desastre en su máxima expresión. El “Bigotón” perdió un titulo ganado desde la fecha ocho y le impidió al club lograr el primer tricampeonato de su historia.

Maurició comenzó a preocuparse. Ya diputado nacional por la ciudad (testimonial, ya que jamás concurriría a participar de esa bola de discusión política)  tenía decidido ir nuevamente por la jefatura de Gobierno.

Boca no funcionaba y el nuevo técnico, Miguel Angel Russo, no le lograba encontrar la vuelta al equipo en la pretemporada. Algo había que hacer para volver a dar ese impacto que le asegurase el triunfo en la ciudad. Tenía que retomar la iniciativa, y tomar una decisión que marcase un cambio radical en la situación del club.

Volvió a quebrar sus principios, esta vez en todas sus expresiones posibles. Decidió contratar a uno de sus enemigos públicos: Juan Román Riquelme. Separado en el Villarreal por diferencias con el chileno Manuel Pellegrini, el enganche había mantenido durante su estancia en la Boca, los mil y un cruces con el presidente.

No solo fue eso, sino que pagó una fortuna por un préstamo de seis meses. Algo inconcebible en el, quien se jactaba de ser un hombre riguroso en los gastos, que llegó a ser apodado por el mismísimo Maradona como “cartonero”, a la hora de pelearse por los “premios”.

Nada le pudo salir mejor. Boca se volvió a coronar campeón de América. Pero con un detalle clave: Riquelme jugó a un nivel pletórico, capaz de hacer temblar el cielo y hacerse un lugar en el Olimpo de los dioses. Nunca se había visto a un JR tan fantástico. Fue “Su” decisión, su apuesta.

Semanas después, tras ganar la elección de la ciudad, no podía dejar de ocultar una sonrisa. Lo había logrado. Talvez creyó que fue por mérito propio, aunque no pudo negar que algo había cambiado respecto a la anterior elección.

Hoy por hoy, Mauricio Macri se cansa de criticar el oneroso contrato de Juan Román Riquelme por todos lados, además de su supuesto rol negativo dentro de un plantel y de su necesidad de refundar Boca. Controla desde Viamonte todo lo que pasa en el club en base a sus diferentes satélites: Beraldi, Crespi, Angelici, Zemborain, Nogeira…

Talvez se olvida, que fue ese jugador, quien gracias a todo su talento, terminó colocándolo en el sillón de jefe de gobierno. Porque la gestión en el fútbol, todo aquello que nos intentó vender tras su paso por Boca, depende exclusivamente de lo que pase en el campo de juego, y fue allí donde Riquelme habló.