Boca modelo 2009 urgía por la necesidad de un arquero que tenga la suficiente espalda para mancarse un puesto tan pesado, tras los horrores de un “crudo” Javier García. Abbondanzieri parecía el idóneo para dicho lugar, un arribo que todavía no justificó.
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Boca estuvo a punto de perder un campeonato por los horrores de un joven sin experiencia, catapultado a la titularidad por los caprichos de un técnico, quien marginó a un arquero que llegó a ser pedido para la selección en sus mejores momentos. Problemas personales por otro lado, Ischia se encaprichó con el tema Caranta, y dejo en manos de un chico de 21 años con gran potencial, señalado por los técnicos de inferiores como un arquero con futuro, la titularidad del arco del xeneize.
Malos no eran los pergaminos del chico García. Dos partidos fantásticos ante la Liga de Quito en la Copa Sudamericana, y la actitud de defender la valla xeneize ante un Inter de Porto Alegra muy superior. Con cuatro partidos como titular en Copa, y un partido ante Lanús por el torneo local, el técnico se encargo de borrar a Caranta y le dio la titularidad al juvenil arquero.
El debut post Caranta no fue el mejor. Con mucha presión y demasiado inseguro, García no mostró las mismas características que en la Copa Sudamericana. De una salida en falso suya, llegó la victoria de Estudiantes en la Bombonera.
Hizo bien Ischia en no dejarlo de lado y lo mantuvo en el arco para el partido ante River en el monumental. García no defraudó, aunque su inseguridad estuvo siempre latente, con un par de rebotes largos que dejaron a más de uno con el corazón en la boca.
La recuperación del xeneize en el torneo hizo que García agarrase confianza con el correr de los encuentros. Buenas actuaciones suyas contra Arsenal, Banfield y San Lorenzo, fueron claves para que el equipo mantuviese la valla invicta.
Pero algo pasaba con el jugador y a su vez, era ocultado. García sufría una lesión importante en una de sus piernas, que cada lo obligaba a jugar cada vez más al límite. Límite que fue traspasado y lo obligó a infiltrarse desde el partido con San Lorenzo. La falta de otro arquero con experiencia y la negativa de Ischia a reveer su postura en el caso Caranta, hizo que Javier siga atajando a pesar de que su físico, su principal arma en el puesto, decayera con el paso del tiempo.

Infiltración tras infiltración, el cuerpo le fue respondiendo menos. Sus salidas no eran las mismas, y la confianza tampoco. Y lo peor que le puede pasar a un arquero es perder dicha confianza.
Boca ganaba tres a cero frente a Colón en la última jornada del Apertura. Una victoria cómoda, con dos goles de Lucho Figueroa y otro de Riquelme. Nada hacía suponer que García cometería dos graves errores y dejaría a Boca un paso fuera de la final. Colón casi lo logra. A pesar del apoyo público del técnico y de Román, el arquero no sería el mismo.
Con este panorama, se afrontó la final. Es historia conocida: horror ante San Lorenzo, con una pelota que se le escurrió entre las piernas en el gol de Solari y el desastre ante Tigre, con una salida totalmente fuera de tiempo para regalarle el gol a Lázzaro, con una posterior sentencia pública de Ischia, cambiándolo tras el gol por Josué Ayala.
Boca fue campeón. Pero la verdad se desnudó. El Caranta-Gate estalló en plena pretemporada y la lesión del arquero García era imposible de seguir infiltrando. Una larga recuperación lo esperaba, y solo quedaba Ayala para cubrir el arco. Ischia no cedió ante las miles de presiones por Caranta y no quedaba otra tarea que buscar a un arquero que diese seguridad, un arquero que Boca contará con un resguardo en el fondo.
Llega el Pato
Hubo coqueteos con Óscar Córdoba, descartado por su edad, y con Federico Villar, difícil por la frágil situación económica del club. Así que la mejor alternativa era el regreso de Abbondanzieri, quien a pesar de haber asegurado que se retiraría en el Getafe, cambió de opinión y decidió regresar al club de la Ribera.

La Realidad es que el “Pato” estaba realizando una catastrófica temporada en el club madrileño. Ya el año pasado, graves errores suyos habían dejado al Getafe fuera de la Copa UEFA ante el Bayern Munich. Ahora, todos los encuentros, el arquero sumaba errores que costaban puntos. La afición aún lo respetaba a pesar de todo, y el respondió de esta (mala) manera.
Los primeros partidos del Pato fueron regulares. Con una defensa en forma (Forlín y Cáceres en su mejor momento), no tuvo demasiadas llegadas e inconvenientes, ni quedaba demasiado expuesto al gol.
Las complicaciones llegaron con las lesiones de los defensores, y las constantes rotaciones dejaron cada vez más expuesto a un Abbondanzieri, quien con su experiencia en el arco, debía ser quien respndiese y aguantase, en los partidos de rotación, a un grupo de chicos con bastante potencial.
No fue así. Goles salvables ante Estudiantes y River, y el horror ante Banfield en la última jornada, dejaron a la evidencia que este no es el “Pato” con quien Boca quería contar. Falto de reflejos, inconsistente e irregular en los saques de arco (su especialidad).
No vamos a decir que Abbondanzieri sea un horror. Sino que no esta respondiendo a lo que se pretendía de el. Se quemó a García por apresurarse a ponerlo de titular y ahora el Pato no responde a las expectativas.
¿Será el turno de Josué Ayala? ¿Estará García en condiciones para volver a tener su chance? ¿Será que Boca deberá emprender a buscar seriamente un arquero para su futuro, un arquero que de una seguridad que no se encuentra desde las mejores épocas del Pato? Dejá tu comentario.