Cuando todo parecía ir con viento a favor, Chacarita le metió cuatro goles en la segunda parte a Boca y lo goleó por cuatro a uno. Alves sacó a Palermo y el Titán estalló de ira.
Luego de la importante victoria ante River Plate, Boca debía enfrentar a Chacarita como visitante en uno de los encuentros más “calientes” en las tribunas por los hechos de violencia que se sucedieron históricamente entre ambas hinchadas.
El “funebrero” futbolísticamente venía golpeado. Su DT Fernando Gamboa habia sido destituido via mensaje de voz tras hilvanar cuatro derrotas consecutivas, siendo Mauro Navas, en su debut como DT de primera división, quien debía hacerse cargo de esta situación.
Desde los primeros minutos del encuentro, los dirigidos por Abel Alves trataron de plantear un partido similar al del día jueves ante River: tranquilidad en el fondo, tenencia del balón y desborde por el sector izquierdo. Chacarita parecía dispuesto a esperar y golpear con espacios vacíos.
Tal planteo, llevo a que el equipo comandado por Mauro Navas tuviese la primera chance de gol del encuentro, donde Facundo Parra encontró un hueco entre los centrales de Boca para irse mano a mano ante Javier García. Fue Luiz Alberto quien desactivó la situación de riesgo con un providencial cruce.
Pasados los diez minutos de juego, Boca comenzó a perder la pelota en pos de un inteligente planteo de Chacarita. Lo dejaba libre a Riquelme, pero le tapaba las opciones de pase. Con lo que el enganche se veía obligado a realizar pases imposibles que no llegaban a destino. Solo un magnífico pase desde mitad de cancha al area rival del “10″ a Matias Gimenez, pareció inquietar.
“Chaca” no presentaba ideas claras en lo futbolistico. El pelotazo a Parra era la única opción plausible para traspasar el cerco que proponía el xeneize en el mediocampo. Una serie de faltas tontas cometidas por la defensa Boca le dieron al funebrero la chance de inquitar con la pelota parada.
La monotonía del encuentro se rompió a la media hora. Boca lo agarró de contra a su rival y castigó. Nicolás Gaitán desbordó por la derecha, cedió para Riquelme, quién con un gran pase habilitó a Matías Gimenez para que convierta su primer gol con la camiseta xeneize.
Con el resultado a favor, con un rival necesitado aunque sea del empate, Boca comenzó a lastimar con contraataques que fueron desperdiciados sistematicamente. Algunos por demorar su concreción y otros por buscar el ya deseadísimo 219 de Martin Palermo. Hasta Matías Gimenez tuvo dos chances para concretar su doblete, aprovechando los espacios que dejaba la defensa funebrera. El poste y Tauber le ahogaron el grito de gol.
Comenzó la segunda mitad y Chacarita encontró el empate mediante su goleador Parra. Un centro venenoso de Nuñez, sumado a una “siesta” de Luiz Alberto le permitieron al delantero cruzar la pierna y desviarle la trayectoria a Javier Garcia.

Con el empate, Boca volvió a ser Boca, sí, el de Alves. Flojo en defensa, y perdido en el campo de juego, le regaló el partido a su rival. Una serie de bloopers defensivos, derivaron en un penal para Chacarita. La falta la hizo Barroso, pero Laverni expulsó a Muñoz. Garcia le tapó el penal a Morales, pero Ramirez se hizó con el rebote y terminó de dar vuelta el marcador.
Como mencione en el anterior parrafo, Boca volvió a ser el de siempre, por eso tambien refiere al tecnico. El “chueco” volvió a hacer de las suyas, y con el resultado en contra, no hizo ningun cambio ofensivo, solo se limio a cambiar fichas. Una de ellas fue Palermo, quien se fue del campo de juego hirviendo de bronca, recriminandole a su técnico porque lo sacaba si Boca estaba perdiendo.
El xeneize trato de buscar el empate, pero fue imposible. Nulo en el juego colectivo y perdido en el individual, fue incapaz de desbordar a su rival. Y Chaca, aprovechando los huecos en el fondo, liquidó el pleito. Parra quedó solo frente a Javi García, tras un horrendo achique de la defensa de Boca y convirtió el tercero, su segundo en la cuenta personal.
Cuando parecia que la humillación no podía ser más grandes, Chacarita se agrandó y convirtió su cuarto gol, con una joyita de Sciorili, quien la picó por encima de Javier García.
Salvar este semestre con la victoria de River pareció ser el anhelo de muchos. Lo de hoy hundió todo. Boca pareció tener todo a favor, y en la segunda mitad Chacarita le convirtió cuatro goles. Alves salió de su breve idilio tras el éxito en el superclásico. Se equivocó con los cambios y no logró cambiarle la actitud a un equipo apático ante la adversidad. Este Boca le da aire a cualquiera, menos a los que no existen.