Culpas compartidas
Posted on : 16-06-2009 | By : Germán Staricco | In : Actualidad, Análisis, General Todo Boca, Opinión
Etiquetas: Basile, Bianchi, Boca Juniors, Ischia
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Los jugadores son los que salen a la cancha y definen los partidos, ya sea por su calidad individual o grupal. Detrás de ellos, esta trabajo del técnico y de la dirigencia, y esto es lo que ha faltado en Boca.

Hace un momento Carlos Ischia dejó de ser el técnico de Boca. La goleada sufrida ante Racing Club el día domingo, precipitó su salida y dejó en evidencia a la dirigencia, que había arreglado una salida inentendible bajo cualquier punto de vista en el ámbito laboral.
Con tal de mantener el “rito” de no despedir técnicos, la dirigencia xeneize le aseguró al DT que le abonaría todo su contrato hasta el día 31 de diciembre, manteniendolo en el cargo hasta el final del torneo clausura. Un despido encubierto claramnte, con el agravante de que el equipo afrontaría las últimas cuatro jornadas con un técnico que a estas alturas, ya no es respetado por nadie en el plantel.
Este acuerdo inútil realizado por la dirigencia no tiene validez alguna en ningún ámbito laboral: ¿En qué lugar lo echan a uno de su trabajo, le aseguran que le van a pagar hasta el último día de su contrato y para colmo, lo mantienen en su cargo? ¿Acaso el echar a una persona no significa que el empleador -el club Boca Juniors- esta en desacuerdo con el trabajo realizado por el empleado?
La dirigencia cometió un grave error al cerrar ese acuerdo y ahora, vuelve tras sus pasos, tras observar los graves errores tácticos cometidos por Ischia el último domingo ante Avellaneda. Marcelo London se reunió con el técnico para acercarle los papeles para sellar su despido y los cheques que abonan el resto de su contrato.

Nadie niega que el “pelado” tenga todo su derecho a cobrar el contrato, porque le corresponde al ser un trabajador como cualquier otro. Lo que si no corresponde, es que sellada su salida del club, acepte quedarse en la forma en que se arregló con los dirigentes, y para colmo en disconformidad. ¿Qué se puede pretender de un técnico descontento? ¿Qué comande con fuerza a un plantel, que en condiciones óptimas jamás le tuvo el respeto que le tuvo a otros?.
Mención aparte merece Carlos Bianchi, que no supo ponerse en el traje de su rol de manager y diferenciar la relación personal que mantiene con Ischia con la relación laboral que el tiene como encargado de llevar adelante los destinos del fútbol xeneize y su “subordinado” técnico.
El despegarse de toda negociación mostró sus debilidades en el puesto. Si realmente tuviese poder pleno de decidir: ¿No hubiese apostado a la continuidad de Ischia, como se pensaba que quería? ¿O solamente se lavó las manos privilegiando su relación personal en vez de la laboral, que es para la que Boca le paga?
En fin, Ischia dice adiós, con dos títulos en su haber. Le deseamos suerte en su futuro. Mientras tanto desde Todo Boca esperamos que Abel Alves logre conseguir los últimos seis puntos en juego, y que con su conocimiento de los juveniles, logré mostrar algún talento de cara al próximo ciclo que comandará ¿Basile?






















