Bianchi no podía tener otro final
Jorge Amor Ameal debió haber sido totalmente honesto con Carlos Bianchi cuando lo contrató, allá por diciembre del 2008. ¿Lo quería de mánager? Si, pero en realidad lo que realmente anhelaba era tenerlo de técnico. Allí comenzó el primer paso en falso de una gestión cargada de problemas. Mientras Boca padecía el paupérrimo primer semestre de Ischia, el club tenía





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