El 10 xeneize marcó los dos tantos de la victoria de Boca ante Racing por 2-1. Franco Sosa empató transitoriamente para Racing. El equipo de Ischia, a falta de dos fechas para el final, quedó puntero, a dos puntos de Tigre.
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Con actitud y oficio, Boca logró triunfar en un trabado partido ante un Racing luchador, se quedó con tres puntos importantísimos y festejó con euforia ante su gente en La Bombonera. Con Riquelme como estandarte del gol y una defensa con firmeza, el equipo de Ischia mantiene la ventaja ante Tigre a tan sólo dos partidos para el final del campeonato.
El match de entrada se planteó con Boca como principal protagonista ofensivo y Racing dispuesto a aprovechar cada contraataque con la velocidad de Moralez y Lugüercio. El equipo xeneize tuvo las chances más claras al comienzo, pero no pudo concretarlas en el marcador.
Pasado el primer cuarto de hora, Racing logró emparejar el dominio de juego y comenzó a explotar las espaldas de los mediocampistas y los pocos huecos que dejaba la defensa. Moralez tuvo una situación clarísima, pero el travesaño le negó la apertura del marcador. Pero Boca cuando atacaba era más incisivo y generaba más peligro. Riquelme tuvo en sus pies el primer tanto, tras haber desparramado por el área a Migliore, pero su remate (picándola) no fue preciso.

Corrían 38 minutos cuando Riquelme puso un impecable pase en cortada para Figueroa que ante la salida de Migliore la tiró larga, el arquero amagó a tocarlo, Lucho se tiró y Lunati compró el penal, que mirándolo desde la televisión se nota que no fue, pero en la primera imagen pareció un penalazo. Riquelme tomó la responsabilidad del remate desde los doce pasos, que tuvo como protagonista principal los dichos de Migliore, quién intentó poner nervioso a Riquelme. No lo logró. Cruzado y potente, Román remató y marcó el 1-0 parcial.
Pero la alegría de Boca no duraría mucho. A los 45 minutos, un córner desde la derecha llegó a Franco Sosa, quién cabeceó muy bien al segundo palo y marcó el 1-1. Racing se ponía nuevamente en juego y dejaba una niebla de incertidumbre en La Bombonera.

Fue duro el comienzo del complemento: Pura fricción y casi nada de juego. Pero el tan mencionado tándem Battaglia-Vargas demostró su vigencia y fue el vencedor del mediocampo. A minutos de haber comenzado la segunda parte, Riquelme protagonizó una peculiar discusión con un hincha de la platea preferencial, que aparentemente lo habría increpado.
Minutos después, el plateísta desearía, seguramente, no haber abierto nunca su boca. Riquelme a los 14 del ST, marcó un golazo de volea inalcanzable para Migliore, tras una serie de rebotes. Román gritó el gol y fue a buscar directamente al hincha que lo había insultado, que no sabía dónde meterse y vitoreaba el tanto… Una situación realmente curiosa.

Fuera de cosas ajenas al juego, Racing sintió el impacto y mostró decisión para buscar el empate, pero de juego poco y nada. La Academia se empecinó en protestarle fallos a Lunati y se olvidó de jugar, a pesar de que, salvo remates aislados, no inquietaría a García en todo el segundo tiempo.
Ischia hizo ingresar a González por Dátolo y luego a Mouche por Figueroa (era mejor sacar a Viatri). Mientras Racing se peleaba con la pelota, Viatri se erraba goles. Por suerte las situaciones desperdiciadas no ocasionaron nada a Boca, que se mantuvo firme en la zaga defensiva, que varió a poco del final por el ingreso de Calvo por Morel (dolorido).
Minutos finales emotivos y vibrantes fueron el epílogo del partido, que era sufrido por cada hincha xeneize. Pero Racing no logró quebrantar la solidez xeneize. Lunati marcó el final y la alegría fue meramente azul y oro. Boca festejó un triunfo primordial y dejó en La Bombonera una sensación a campeonato que el equipo deberá transformarla en realidad en las próximas dos fechas.
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