Se impuso 2-0 ante River con dos goles de Gary Medel. El xeneize mostró su superioridad y contó con la gran actuación de Juan Román Riquelme. El chileno se fue expulsado.
Ochenta minutos fueron más que necesarios para que Boca se impusiera con total autoridad ante River, un rival que pareció no tener la jerarquía necesaria para un partido de este nivel.
El equipo conducido por Abel Alves jugó, tal vez, uno de los mejores partidos de este campeonato y contó con la estrella de Juan Román Riquelme, que dictó los tiempos del partido y organizó a piacere el desarrollo del juego.
Ya de entrada, Boca buscó marcar territorio. Con mucha actitud y una buena presencia en el mediocampo, marcó diferencias con su rival y generó peligro para el arco de Vega.
El match era trabado, a pura pierna fuerte. Pero Boca contó con la viveza de Riquelme, que a los 12 minutos en un tiro libre desde el vértice del área, ejecutó el famoso buscapié y Gary Medel la empujó al gol, haciendo estallar a La Bombonera. 1-0.
River acusó el golpe y tardó varios minutos en recomponerse. Marcelo Gallardo era el único jugador que mostraba precisión y jugaba a la altura de semejante cita. Rogelio Funes Mori tuvo una chance clarísima ante García pero definió mal y el arquero de Boca (de gran actuación) se quedó con el balón.
Con una defensa firme, casi sin fisuras, un mediocampo muy bien equilibrado y la presencia ofensiva del tridente Riquelme-Gaitán-Palermo, Boca era más que River. Román tuvo en sus pies el segundo tanto, tras una gran habilitación de Gaitán, pero su remate se fue por arriba del travesaño.
La segunda parte fue una demostración de actitud de parte del xeneize. De entrada, salió a comerse a su rival. Tuvo la primera situación de riesgo a los 30 segundos y a puro toque vulneraba los flancos débiles del conjunto de Astrada.
Corrían 5 minutos, cuando Monzón recibió un pase de Riquelme y en una gran corrida por la izquierda, mandó el centro atrás, Gaitán la dejó pasar y nuevamente Gary Medel sacó un tremendo derechazo intajable para Vega que se convirtió en el segundo tanto de Boca, que marcaba una diferencia notable.
“Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta, se va a la B”, cantaban, eufóricos, los hinchas de Boca.
Astrada intentó mover a su equipo con el ingreso de Affranchino (jugó bien) y Pereyra por Ahumada (ovacionado por los de Boca) y Rojas. Con Gallardo como eje conductor, River no podía vulnerar a una defensa bien plantada.
Allí comenzó a agrandarse la figura de Juan Román Riquelme, acompañada por la enorme calidad de Jesús Méndez. El 10 manejaba el partido y se acomodaba en la cancha según la ocasión lo ameritara. Era imposible de parar.
García apareció en los momentos claves: Atoró bien a Funes Mori, que tardó un siglo en definir, despejó un gran remate de Gallardo y volvió a contener un buen cabezazo del citado Funes Mori. En el final, los nervios le jugaron una mala pasada a Medel, que pegó una patada a destiempo y vió merecidamente la tarjeta roja.
Sin embargo, eso no empañó para nada la fiesta que se vivía en La Bombonera. Ni con un jugador más River pudo generar real peligro.
Palermo se quedó con las ganas de marcar el gol 219 pero hizo delirar al estadio con su entrega. Baldassi pitó el final pero el partido ya era una verdadera fiesta. Boca lo merecía, sus hinchas también.
- Maradona regresó a La Bombonera
El entrendor de la Selección Argentina volvió a su habitual palco en la cancha de Boca, al que no concurría desde el 1ro de marzo de 2009. La gente le reclamó el regreso de Riquelme a la selección nacional. “Si Medel fuera argentino ya estaría convocado para la selección, jugó un gran partido, pero el que la rompió fue Riquelme”, dijo tras el partido.




























