Boca igualó 1-1 con Godoy Cruz en un partido parejo en el que ambos equipos tuvieron chances de ganarlo. Russo abrió la cuenta para los mendocinos y Viatri convirtió para el xeneize.
En el esperado debut de Claudio Borghi en la dirección técnica, Boca mostró varias facetas de juego interesantes pero sufrió ante un rival que lo atacó con ímpetu y descubrió algunas falencias defensivas.
Apenas la pelota rodó sobre su eje, Godoy Cruz apareció mejor plantado en el maltrecho terreno de juego. El local dominó la pelota en el inicio y obligaba a Boca a buscar con pelotazos desde la defensa, especialmente de Insaurralde, en busca de los delanteros.
Cuando parecía que el equipo de Borghi comenzaba a afianzarse, a los 14 minutos un centro desde de la izquierda complicó a Matías Giménez, que no la pudo dominar y se la sirvió al lateral Roberto Russo, que abrió el marcador con un disparo inatajable para Lucchetti.
Pero la reacción xeneize no se hizo esperar. El equipo tomó confianza con las gambetas de Escudero, el control de pelota y la movilidad de Viatri, que fue quien a los 20, recibió una habilitación de Méndez y luego de pararla con el pecho lanzó un potente derechazo de media vuelta, que se clavó en el primer palo y se convirtió en el 1-1.
A partir de allí, el partido se equiparó y ambos equipos se repartieron las ocasiones de gol. No obstante, Boca mostraba algunos desacoples, producto de la presencia de carrileros que no estaban familiarizados con el puesto, como Méndez y Giménez.
La segunda mitad encontró su inicio a un Boca con otra actitud y mucho más preciso para las triangulaciones ofensivas. A los pocos minutos, Palermo estuvo a punto de marcar el segundo tanto pero el palo se lo negó.
Pero promediando el complemento, el xeneize perdió la pelota y comenzó a sufrir los ataques del “Tomba”, que hacían recorrer mucho terreno al doble pivot compuesto por Medel y Battaglia y desequilibraba en algunas ocasiones a la línea defensiva, en la que Caruzzo se erigió como figura.
Lucchetti alternó buenas y malas pero tuvo algunas intevenciones dignas de los mejores flashes fotográficos. Borghi hizo ingresar a Chávez y a Cañete (salieron Méndez y Escudero) para intentar recuperar la posesión, pero Godoy Cruz estaba mejor afirmado.
En el final, el local estuvo a punto de llevarse el partido, tras un cabezazo de Villar que se desvió en Caruzzo y se estrelló contra el palo izquierdo de Lucchetti.
No hubo tiempo para más y Laverni sentenció un empate que no dejó una mala sensación en el ambiente xeneize. Se comprobó que aún falta mucho rodaje para que el nuevo sistema de Borghi funcione adecuadamente, pero el equipo mostró una mejoría sustancial en comparación a lo exhibido en el olvidable semestre anterior.























